martes, 17 de noviembre de 2009

Hablando de antepasados o cada loco con su tema

Los matrimonios consanguíneos han sido un fenómeno muy frecuente, sobre todo en zonas rurales y en épocas pasadas aunque en la actualidad también se da pero con menos intensidad. Cercano tenemos el ejemplo de nuestros queridos ,aunque poco aficionados al blog, los Valentín-Gamazo. Los hijos de Germán y los de su hermano Bosco llevan los mismos apellidos e incluso el hijo mayor de Germán se llama igual que su abuelo:Germán Valentín-Gamazo y García-Noblejas.

En otros tiempos la gente nacía, vivía, se casaba y moría en el mismo lugar y se relacionaba con sus vecinos y, a lo más, con los de las poblaciones cercanas, por lo que el muestrario a la hora de formar una familia era muy reducido, lo que daba lugar a que se celebraran matrimonios entre parientes más o menos cercanos. En ello también influía el hecho de que muchas bodas las concertaban los padres, en cuyas decisiones pesaban intereses económicos, como la conveniencia de juntar fincas,y otros varios motivos.

Este fenómeno se acentúa en las islas en donde la sociedad es muy cerrada y el numero de familias, sobre todo las más acomodadas, es muy limitado.

Para los aficionados a la genealogía la consanguinidad nos depara bastantes sorpresas y algún que otro quebradero de cabeza. En ocasiones nos topamos con una persona que, por eso de la consanguinidad, no es una sino dos y a veces tres que se llaman igual y que pueden pertenecer a la misma generación o a varias a la vez. Por eso, al construir un árbol genealógico hay que andar con pies de plomo pues, en cuanto te descuidas, la consanguinidad te juega una de las suyas.

A veces nos encontramos con situaciones pintorescas. Es el caso de nuestro antepasado Miguel de Cárdenas y Sotolongo, nacido en la Habana en noviembre de 1696 y fallecido en marzo de 1772, cuyos dos abuelos eran hermanos, hijos de la misma madre pero de distinto padre.

Sí, ya se que es un lío, pero trataré de explicarme.

Vayamos por partes.

Don Dionisio de Cárdenas-Vélez de Guevara(otro día os explicaré esto de Vélez de Guevara) y Ramírez Bravo, hijo del primer Cárdenas que llegó a Cuba, llamadoBartolomé, y sexto de los Cárdenas nacidos en la Isla (los otros cinco fueron sus hermanos mayores) fué bautizado en la Habana el 18 de marzo de 1599. A los treinta años se casó en esta ciudad con Ana María Flores y Paniagua (sí, uno de nuestros apellidos es Paniagua) de la que sólo sabemos que había nacido en Madrid, suponemos que hacia 1610. Don Dionisio falleció en la Habana el 16 de agosto de 1634 a la edad de treinta y cinco años, habiendo recibido los Santos Sacramentos y la Bendición de Su Santidad,sólo siete meses después de que llegara al mundo su segundo hijo y heredero llamado Pedro de Cárdenas- Vélez de Guevara y Flores, bautizado el 11 de enero de aquél infausto año.

Doña Ana María, joven, suponemos que agraciada y de buena posición, se convirtió en una codiciada presa para los jóvenes en edad de casarse de la buena sociedad habanera. Y pasados los lutos y los alivios, tras siete años de viudez decidió dar por terminado el barbecho y el 8 de septiembre de 1641 contrajo nuevas nupcias con Diego de Sotolongo y del Real, miembro de una de las más principales familias de la Habana, ciudad de la que junto con los Recio y los Rojas habían sido fundadores. Estos Sotolongo descendían de la Casa Real de Aragón, y un quinto abuelo de Don Diego, llamado Juan Bautista Rodríguez de Sotolongo, hijo de Don Alfonso de Aragón,- hermano de Fernando el Católico y primer Duque de Villahermosa-,fué armado Caballero en la Vega de Granada por sus tíos los Reyes Católicos.

El matrimonio de Diego de Sotolongo y la viuda de Cárdenas dio sus frutos, uno de los cuales, llamado Manuel de Sotolongo y Flores vino al mundo el 4 de enero de 1647.

Andando el tiempo ambos hermanos decidieron casarse, eso sí, cada uno con una como Dios manda, y lo hicieron Pedro de Cárdenas con María del Castillo y Manuel de Sotolongo con Ángela Cordero. Los primeros tuvieron un hijo llamado Mateo y los segundos una hija llamada María que, recordaremos, eran primos hermanos.

Llegada María a la edad núbil se quiso casar con su primo Mateo, aunque la cosa no fué fácil pues para ello tuvo que esperar a que Mateo enviudara de su primera esposa, otra pariente como no podía ser de otra manera, llamada Ana María Márquez y Sotolongo. Ocurrido el óbito de quien era óbice, celebraron su himeneo el 22 de junio de 1699 una vez obtenida la correspondiente dispensa por parentesco.

Don Mateo no perdía el tiempo. A penas traspasado el umbral de la infancia a la juventud se trasladó a la Península a seguir la carrera de las armas. A los diecinueve años fué nombrado Alcalde de la Santa Hermandad de la villa de la Higuera, cerca de Arjona. A los veintiuno ,de vuelta a Cuba con el grado de Capitán, fué receptor de Penas de Cámara y Gastos de Justicia de la Habana, y en 1696 fué electo Alcalde Ordinario de La Habana, cargo que ocupó en dos ocasiones más. Todo esto antes de casarse con su prima. Del resto de su currículum os hago gracia pues tendría que extenderme en demasía.

Don Mateo y Doña María tuvieron tre hijos que al mismo tiempo que hermanos eran primos segundos y tenían una bisabuela menos que el común de los mortales pues doña Ana María fué compartida en sucesivos turnos por dos de sus bisabuelos, nuestros ya conocidos Don Dionisio de Cárdenas y Don Diego de Sotolongo.

El menor de los hermanos Cárdenas y Sotolongo llamado Miguel fué, al igual que su padre, Alcalde de La Santa Hermandad de la villa de la Higuera, y ,además, Maestrante de Sevilla. Volvió a Cuba como Capitán y se casó el 8 de agosto de 1721 con Doña Luisa Castellón Y Calvo de la Puerta. Este fué su segundo matrimonio, del que tuvo siete hijos. Una vez viudo todavía le sobró humor para, a los setenta y un años, engendrar una hija natural llamada María Ignacia de Cárdenas y Ordóñez, bautizada en la Catedral de la Habana el 21 de septiembre de 1768 y legitimada por Real Carta el 16 de marzo de 1785.

El séptimo hijo de Don Miguel y de Doña Luisa, llamado Nicolás, del que descendemos nosotros, fué creado Marqués de Prado Ameno por Carlos III el 30 de agosto de 1786. Su hermano Agustín fué el primer Marqués de Cárdenas de Montehermoso y su hijo Pedro José el primer Conde de Campo Alegre.

Pero de éstos y otros parientes seguiremos hablando en otra ocasión

5 comentarios:

CANEL dijo...

¡Sus muertos!

Me dejas con la boca abierta.

Canel.

Pachi dijo...

Mira al Miguel de Cárdenas, que despues de tener siete hijos de su segundo matrimonio (cuantos del primero?)"le sobró humor" para dejar embarazada a una tal Ordoñez,a los setenta y un tacos (¿es este nuestro entronque con PAPUCHI?).

Margari Cardenas dijo...

A mi me impresiona lo listos que sois algunos, y sobre todo me encantaría que nos contarais cómo sabeis tantas cosas y dónde leeis para enteraros de éstas historias tan curiosas. Yo sé que hay mucha más gente de la familia que también podría contarnos mucho.
Animaros!! Besos

Tere dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Margari. Tere

Juaco dijo...

A Papuchi todavía no le tengo encajado en el árbol genealógico aunque todo se andará.Lo más que nos hemos acercado es que un hermano de Papuchi llamado Ramón vivía en el ático de nuestra casa de Andrés Mellado y tenía una hija que se llamaba Julia, Julia Iglesias igual que su primo el de los cánticos.
Aquella casa dió bastante juego pues debajo de los Iglesias vivían los Salgado. El padre también se llamaba Ramón y la hija pequeña-para nosotros "Elena la del once"-, que daba clase de matemáticas a mis hermanas (¡qué pérdida de tiempo, cielos!) hoy es la infausta vicepresidenta económica del Gobierno.

Margari, las cosas se aprenden leyendo en los libros, en revistas, papeles, investigando en archivos, navegando en internet, ¡qué sé yo!, y sólo hay que tener un poco de afición y curiosidad. A mí me entró el gusanillo hace muchísimos años viendo unos papeles del bisabuelo Ramón que tenía mi padre. Eran unas pocas cuartillas con datos, fechas, esbozos de árboles, todo muy incompleto, deslavazado y con muchísimos errores. A fuerza de dedicarle parte del tiempo libre he llegado a ampliar considerablemente lo que se sabía de la familia, que hay que reconocer que era bastante poco. Otros juegan al golf o coleccionan sellos. Una de mis chaladuras es la de coleccionar parientes y, aunque haya quien no lo crea, puede llegar a ser muy divertido y, por supuesto, interesante. y como los parientes son de todos, los datos a ellos referidos los tengo a disposición de quien quiera conocerlos, estaré encantado de compartirlos con todos vosotros.