Este truhan, truhán o bufón al que me vengo refiriendo se llamaba Juan de Cárdenas (su nombre aparece siempre con la preposición) aunque era conocido como “Cogollos”. Se mantuvo en el favor real, más como “hombre de placer” que como bufón propiamente dicho, hasta 1628.
Un “hombre de placer”, figura también existente en la corte francesa y en las italianas, más que un payaso era un tipo simpático, ocurrente, útil para completar una partida de naipes o un juego de pelota y que, probablemente tenía buena voz y gozaba de ciertos conocimientos de mandolina.
Se tienen pocos datos de la existencia de este Juan de Cárdenas. Aparece en las cuentas de la Casa Real recibiendo de ella unos borceguíes de lazo entero, unas chinelas para los borceguíes y dos pares de zapatos al mes. Eso para los años 1624, 27 y 28. Se conocen también los asientos contables por los que se le concedían vestidos para los años 1625 y 1628. Por último, en una nómina del año 1626 aparece como perceptor de unos ingresos iguales a los de otro bufón de la corte, Ravelo, que, al parecer, recibía 2 raciones ordinarias y dos velas de sebo cada día; o sea, el equivalente a 8.311 maravedíes
En su Expediente Personal, en el archivo del Palacio Real, hay una carta del Conde de los Arcos a don Carlos Sigoney (oficial de protocolo real en 1627) en la que el primero escribe que ya no puede aguantar lo pesado que se pone Cárdenas al exigir permanentemente lo que el rey le promete y que ningún noble quiere poner en marcha.
Debió de morir nuestro hombre hacia 1633, pues este año se pasan sus honorarios a un bufón real.
Juan de Cárdenas fue tan famoso que tuvo el honor de ser pintado por Velázquez aunque el cuadro parece que se ha perdido.
Y hasta aquí puedo leer.
Canel.
3 comentarios:
Me encanta... besos
Gracias, Elenilla.
Canel
Canel, como siempre con tus divertidas historias. Un abrazo a todos. Tere
Publicar un comentario