Pues que como veo que esto decae, a pesar de que muchos de vosotros opináis que las cosas que cuento son muy aburridas, os aguantáis y os daré noticias de un Cárdenas curioso.
En el año de gracia de la concepción de Nuestro Salvador de 1624, el rey Felipe, cuarto de los de su nombre en los reinos de España, se fue de viaje a Andalucía invitado por el Duque de Medina Sidonia. El viaje (la jornada, como se decía entonces), que duró 69 días, fue de tal boato que dejó severamente tocada la economía de la casa ducal hasta el punto de que, para hacer frente al costo del guateque, el duque hubo de pedir préstamos por importe de más de 17.000 ducados.
Aconsejo a quien tenga curiosidad que se haga con un relato (hay varios) de lo que ocurrió en esos días, porque cuesta creerlo. Quevedo, que fue uno de los participantes en el viaje, escribió sobre él. Por cierto, que viajaba en el mismo carruaje que el Alcalde de Corte D. Miguel de Cárdenas.
En una conocida relación de los viajeros que acompañaron al rey (que estremece al comprobar la cantidad de gente de toda laya que componía el séquito real), además del citado D. Miguel aparece un Don Jaime de Cárdenas. Y también un Conde de la Puebla del Maestre cuyo nombre no se menciona pero que debía ser, por entonces, o Diego o Lorenzo de Cárdenas.
Bueno, pues cuentan los cronistas que, en este viaje, Felipe IV fue homenajeado en el bosque de Doñana con una corrida de toros (ya había visto unas cuantas durante el viaje). En el festejo a que me refiero participó como torero a caballo un truhán de la casa de Medina Sidonia cuya gracia como torero y cuyo buen humor encantaron al monarca de forma que, al momento, pasó este hombre de servir en la casa del duque a formar parte de la comitiva y entrar al servicio del mismísimo rey.
Antes de nada aclararé que truhán (o truhan, que sorprendentemente también es palabra admitida por la RAE), quiere decir según el diccionario de la docta institución (2ª acepción), “Dicho de una persona, que con bufonadas, gestos, cuentos o patrañas, procura divertir y hacer reir”. Bufón, en la tercera acepción que figura en el DRAE, la señala como sinónimo de truhan (sin acento).
Continuará.
Canel.
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