domingo, 15 de febrero de 2009

Mi experiencia en Honduras

Queridos todos:


Como ya sabéis he pasado el mes de noviembre en Honduras en un proyecto educacional de salud materno-infantil.


Mis hermanos y amigos están hartos de oírme, así que he pensado que a vosotros también os gustará, y quiero compartir con todos esta experiencia que tanto me ha enriquecido.


Es bastante larga y con muchas fotos, por lo que la voy a tener que publicar por etapas.






Nunca pensé que podía ser cooperante… Así, tan de repente…

En los años 1977 y 78, estuve trabajando como enfermera voluntaria, por mi cuenta, en el sur de Argentina. En un Hospital Rural de Junín de los Andes, en la provincia de Neuquén. También había un comando médico itinerante que hacía las revisiones médicas en las reservas de los indios mapuches de Cañicul y El Malleo.
En aquella época la palabra “cooperante” no estaba en mi vocabulario, y hasta años más tarde, no supe lo que era.

Llevo 4 años colaborando con Médicos del Mundo(MdM) como voluntaria con el “cuarto mundo”, aquí en Palma.
En Junio del año pasado, se me presentó la oportunidad de ir de cooperante voluntaria a Honduras.
No lo pensé ni un minuto. Lo acepté sin pestañear. Ahora sí que sé lo que significa, y me apetecía un montón.
Era un proyecto de Salud materno-infantil en la provincia de Santa Bárbara, en Honduras.
Aunque llevaba 20 años sin pisar un hospital, con ayuda de mis compañeros, y algún curso que hice en el Colegio de Enfermería, me puse al día en 3 meses, al menos recordar los temas básicos.

De Palma íbamos Joan Plovins, médico de familia, y yo, enfermera, los dos de MdM.
Salimos el día 29 de Octubre con una maleta con el avituallamiento justo para 1 mes, y una tonelada de ilusión en nuestro cuerpo.

Después de un viaje interminable de 18h. entre escalas y avión, llegamos a San Pedro Sula muertos de cansancio.
Como Santa Bárbara se encuentra a 2 horas de carretera de San Pedro, eran las 19h. y las carreteras son malas, decidimos continuar el camino al día siguiente.
Además teníamos que hacer algunas compras para nuestro trabajo en Santa Bárbara.

San Pedro Sula, a pesar de no ser la capital del país, es la 1ª ciudad más importante del país, pero la 2ª en cuanto a comercio y poder judicial.
El valle del río Sula tiene una población de 3 millones de habitantes (Honduras tiene 7).
Es el centro comercial de todo tipo de cosas e industrias, sobre todo “la Maquila” que es un sistema de producción mediante el cual empresas ubicadas dentro del país, pueden producir bienes y servicios para ser
exportados, llamadas también “Industria maquiladora de exportación”, que más bien se deberían llamar “industria maquiladora de EXPLOTACIÓN”, pues son talleres donde se trabaja a destajo, con jornadas de 16 horas, donde obtienen salarios ínfimos y trabajan en condiciones deplorables, en particular por la toxicidad y falta de controles ambientales reinantes en dichas plantas. Trabajan sin ningún tipo de derecho, ni seguros, ni bajas por enfermedad, ni baja por maternidad, nada. Si dejas de ir un día, aunque sea con justificación médica, pierdes el trabajo.
Son zonas francas, y no pagan ningún tipo de impuesto.

En San Pedro Sula hay una inseguridad ciudadana equivalente a la de Cali (Colombia). Gente armada por todas partes. Hay atracos de continuo, lo mismo a los bancos, comercios o ciudadanos.. En el coche hay que ir con las ventanillas cerradas, y el pestillo puesto.
Oscurece a las 18h., hora en que la gente desaparece y se va a sus casas, y hora en la que aparece la gente armada y “amiga de lo ajeno”.
Se ven muchos niños pequeños (llamados “niños descalzos”) en las esquinas, semáforos y cruces de las calles esperando que alguien les de algo de plata.
Debido al maltrato recibido en su casa por parte de sus familias (muchas veces son familias numerosas y los padres no pueden mantenerlos), los niños se escapan, y viven en la calle de la limosna, o de lo que puedan robar.
Estos niños no reciben ningún tipo de protección, ni educación, ni escuela, ni atención sanitaria..nada… Su futuro es totalmente incierto, y posiblemente terminen explotados en alguna maquila, caigan en alguna red de prostitución infantil, en una banda de atracadores juveniles, o en una “mara”.
Mara, nombre con que se conoce a las pandillas juveniles en Centroamérica. Se agregan los jóvenes de sectores sociales marginados, conformando una amenaza social por la eventual violencia con la que actúan tanto hacia afuera como hacia adentro de estos grupos.

En cuanto al SIDA, la cosa es terrorífica:
El 7% de la población menor de 21 años tiene anticuerpos del VIH, y muchos de ellos ya han desarrollado la enfermedad.
Los jóvenes, en Honduras, no reciben ningún tipo de educación sexual en casa, ni en el colegio, ni en los medios de comunicación, nada.
No acostumbran a usar el preservativo., ni tampoco nadie les ha educado para evitar el contagio.
Aunque la ciudad es un centro importante de tráfico de drogas, casi todos los casos de contagio del VIH son por relación sexual.
Los planes educacionales para la salud no han sido muy efectivos por la falta de medios económicos.
Como se ha dicho anteriormente, el Ministerio de Salud hace muchos recortes económicos, por lo que la salud sexual y reproductiva llega a muy poca gente. Y aunque la escuela es obligatoria, las autoridades no ponen los medios adecuados para acercar los centros escolares a los niños, por lo que en muchas ocasiones tienen que recorrer largas distancias para acudir a ellos.
Otro día sigo.......No os perdáis el póximo episodio de.......Las aventuras de Elena

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