Disfrutadlo.
Estaba el reverendo padre Nazario
sentado en su oscuro confesionario.
Como la iglesia estaba poco caliente
y había aquella tarde bastante gente,
para evitar el frío que le traspasa
se llevó unas zapatillas desde su casa.
Púsoselas a un lado sin miedo alguno
esperando el momento más oportuno,
cuando llegó a confesarse triste y contrito
el ratero más hábil de su distrito.
Se acercó ruboroso, miró a hurtadillas.
Vio que estaban a un lado las zapatillas
y haciendo un nuevo alarde de travesura,
le robó las zapatillas al pobre cura.
Empezó a confesarse sin miramientos.
Recorrió en un momento seis mandamientos
y al llegar al siguiente, dijo turbado…
En este mandamiento sí que he pecado.
- ¿Qué dices? Y tú no sabes que robar es de los pecados más graves,
sentado en su oscuro confesionario.
Como la iglesia estaba poco caliente
y había aquella tarde bastante gente,
para evitar el frío que le traspasa
se llevó unas zapatillas desde su casa.
Púsoselas a un lado sin miedo alguno
esperando el momento más oportuno,
cuando llegó a confesarse triste y contrito
el ratero más hábil de su distrito.
Se acercó ruboroso, miró a hurtadillas.
Vio que estaban a un lado las zapatillas
y haciendo un nuevo alarde de travesura,
le robó las zapatillas al pobre cura.
Empezó a confesarse sin miramientos.
Recorrió en un momento seis mandamientos
y al llegar al siguiente, dijo turbado…
En este mandamiento sí que he pecado.
- ¿Qué dices? Y tú no sabes que robar es de los pecados más graves,
y que si ahora te mueres vas al infierno,
condenado al suplicio del fuego eterno?
¿No ves que así labras tu desventura?
¿Sabes quién es el dueño?
¿No ves que así labras tu desventura?
¿Sabes quién es el dueño?
- ¡Sí, padre cura!
- Pues para que te absuelva de este pecado
es preciso hijo mío, si eres honrado,
que sufras el bochorno, que te resuelvas
- Pues para que te absuelva de este pecado
es preciso hijo mío, si eres honrado,
que sufras el bochorno, que te resuelvas
y, buscándole al punto, se las devuelvas.
- Tengo que decidirme, pues es preciso.
Mas ¿cómo me deshago del compromiso?
Si usted las quiere, Padre, se las entrego.
Quédese usted con ellas, se lo ruego.
Esto es para probarle que no soy malo:
quédese usted con ellas, se las regalo.
- ¿Quedarmelas yo? ¡Nunca!
¡Pueril empeño!
Dáselas enseguida, pero a su dueño.
- Es que yo le dije, padre, si las quería
y él me dijo que nunca las tomaría.
- Pues si es verdad lo que dices y así lo hiciste,
y a pesar de tus ruegos, él se resiste,
arrepiéntete hermano por mi abandono.
Reza tres padrenuestros y te perdono.
- Tengo que decidirme, pues es preciso.
Mas ¿cómo me deshago del compromiso?
Si usted las quiere, Padre, se las entrego.
Quédese usted con ellas, se lo ruego.
Esto es para probarle que no soy malo:
quédese usted con ellas, se las regalo.
- ¿Quedarmelas yo? ¡Nunca!
¡Pueril empeño!
Dáselas enseguida, pero a su dueño.
- Es que yo le dije, padre, si las quería
y él me dijo que nunca las tomaría.
- Pues si es verdad lo que dices y así lo hiciste,
y a pesar de tus ruegos, él se resiste,
arrepiéntete hermano por mi abandono.
Reza tres padrenuestros y te perdono.
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