domingo, 10 de febrero de 2008

Magdalena




Esta es Magdalena, persona entrañable para toda la familia Cárdenas. Esta foto, que la ha enviado Juaco, corresponde al día que le impusieron la Medalla del Trabajo.


Isabel la mayor dijo...
Creo que se merece algo más que un comentario de los descendientes Cárdenas Rodriguez por la influencia que tuvo en la familia.Entró de niñera cuando nació mi padre y llegó a cuidar a mis hijos.Recuerdo el terror cuando se convertía en bruja, con los párpados vueltos y la horquilla en la nariz,los mayores nos acordamos.Seguiré con más anécdotas, por hoy basta.
7 de febrero de 2008 18:58
Nicolás de Cárdenas dijo...
Genial, seguro que sobre Magdalena tenéis todos muchas historias. Por eso os pido que os miréis la entrada: "Abuelo cebolleta: presentación", que he colgado para organizar estas aportaciones.Hasta luego, cardenillas!
8 de febrero de 2008 11:50
familycar dijo...
Magdalena hacía en Deva unas "magdalenas"(valga la redundancia") buenísimas, con mantequilla que ella misma batía con un extraño artilugio de madera poniendo dentro nata de la leche. Porlas tardes , si íbamos a rezar el Rosario con la abuela, nos las daba, pero si sólo ibas a por la magdalena... ¡¡¡ni hablar!!! lo primero... El Rosario8 de febrero de 2008 14:24
8 de febrero de 2008 15:58
familycar dijo...
El comentario anterior es de Elena de Cárdenas (Elenil). Creo que su siotio debe de ser éste: el de Magdalena.Elena perdona que haya salido con mi nombre pero no he sabido hacerlo de otra forma
8 de febrero de 2008 16:10
Leticia de Cárdenas dijo...
Mi padre, José Ramón, quería muchísimo a Magdalena (él y los demás hermanos la llamaban Magosia cuando eran pequeños.) Magdalena tenía dos amigas, Gertrudis y eduvigis (por los nombres debían ser unas brujas), con las que iba el día que le tocaba salir. Cuando mi padre las veía llegar para recoger a Magdalena, le escondía los zapatos para que no pudiera marcharse y se quedara en casa.Esto nos nos da una idea del cariño que la tenían.Leti.
9 de febrero de 2008 11:23
ELENA CARDENAS elenil dijo...
Magdalena fué con Inocencia, la muchacha de los Valentin-Gamazo al cine de la Parroquia, a ver la película de el Milagro de Fátima.(debió ser la primera vez que iban)Como la Virgen se aparecía a los pastorcitos en el otro extremode la pantalla, al salir dijo Magdalena : Qué pena, si nos hubiesen colocado mejor, hubiéramos visto a la Virgen en el centro.Le dieron la medalla del trabajo, y se la puso el famoso periodista Tico Medina. Supuso para ella una gran emoción recibirla. La noticia salió por l radio.
9 de febrero de 2008 14:32
Juaco dijo...
Elenil, perdona que te puntualice. La Medalla del Trabajo no se la impuso a Magdalena Tico Medina, sino tu padre y el mío, en nombre del Ministro de trabajo. Fué en el salón de actos de la Parroquia de la Concepción, en 1960. Tengo varios recortes de prensa, entre ellos el de Tico Medina en el diario Pueblo, donde sale una foto en la que está Magdalena con Antón y Manolo a la salida del acto, y un reportaje, con unas fotos estupendas de la revista "El Español".
9 de febrero de 2008 20:33

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Un cierto día de verano, imagino que en las fiestas de San Roque, hubo la suelta de un pato en la ría para que los concurrentes a este evento se lanzaran al agua para cazarlo. El afortunado fué un amigo de las primas(Cristina, Pelusa, Curra...), cuyo nombre desconozco. Concluyendo, el pato fué llevado a Ave María donde fué ricibido por Magdalena en la escalera de entrada a la cocina con una cara ilumidada de satisfacción. Miró al pato (que estaba vivo) lo agarró, se lo llevó a la cocina y le metió el cuchillo en el pescuezo. Me quedé horrorizado de aquel, pero gracias a ella el ganador y sus amigos pudieron cenar pato aquella noche.

Espero que salga esto pues es la 1ª vez que accedo.

Juaco dijo...

Lo que nos daba Magdalena cuando �bamos al rosario no eran magdalenas sino unas galletas riqu�simas que hac�a ella con la nata de la leche y guardaba en una lata.A�n recuerdo el sabor de aquellas fant�sticas galletas. Y result� que un d�a a Magdalena se le hab�an acabado sus galletas y nos di� galletas maria,con el general disgusto de sus destinatarios que opin�bamos que esas galletas no val�an un rosario, a lo m�s, a lo m�s, tres avemar�as...

Anónimo dijo...

Fernando ha contado la historia del pato en Deva, también hay otra de aves, esta vez con el pavo vivo que en Navidad les regalaban a los abuelos. Magdalena, Unos días antes de asarlo, lo ponia sujeto entre las piernas, y agarrándole por el cuello, con el pico bien abierto lo iba rellenando de una mezcla de castañas y varias cosas, para cebarlo. Empujaba, deslizando la mano por el cuello de arriba a abajo apretando bien. La cara que ponía el pobre pavo os lo podeis figurar.
El bicho estaría riquísimo, pero ahora pienso que sería acusada de
"maltrato a los animales"...

Anónimo dijo...

Hola soy Bárbara de Cárdenas Ena hija de Juaco. yo sí concí a Magdalena, pero lo único que recuerdo era que era muy viejecita , que iba vestida como de abuelita de pueblo y que nos daba caramelos en la cocina de la casa de la calle Velázquez.

Anónimo dijo...

Fernando,no se por qu� no aparece el comentario quen hice sobre el cazador del pato, era ignacio Camacho, veraneante de Deva y actualmente afamado m�dico especialista en coraz�n que trabaja en Vitoria y gran amigo m� adem�s de excelente perona.
Pachi

Juaco dijo...

Va de patos.
Allá por los primeros años veinte del pasado siglo, una tarde en Lasao, mi padre tiró una piedra con tan buen tino y mala fortuna que le dió a un pato y, a pesar de que éste estaba en el agua, lo dejó seco.Al día siguiente se presentó el casero en Deva a reclamar a los abuelos daños y perjuicios y al abuelo no le quedó más remedio que pagar el pato en el más estricto sentido de la palabra. Además, el casero dijo que había sido el tío Manolo, y al pobre le cayó la correspondiente bronca y tener que cargar con el sambenito de aquel asesinato.
Al cabo de más de cuarenta años,el tío Manolo operó en la Cruz Roja a Eugeni, la casera de Lasao , a quien muchos recordamos porque nos suministró montones de meriendas (bocadillo de patatas fritas con un pimiento verde)durante nuestros veraneos devatarras.
Pues bien,cuando Eugeni se despertaba de la anestesia lo primero que vió fué la cara sonriente del tío Manolo, que estaba -tan cariñoso como siempre- a la cabecera de su cama.Y en aquel momento, mirándole con los ojillos entrecerrados,no se le ocurrió decirle otra cosa que:
"¡Cárdenas...ladrón de patos!"
A la pobre Eugeni le traicionó el subconsciente y soltó lo que desde hacía tantos años llevaba guardado en su interior.
Por lo demás ,tengo- y supongo que todos- un maravilloso recuerdo de Eugeni, siempre pendiente de que no nos desmandáramos e hiciéramos alguna tontería; y en más de una ocasión metió en la cama a alguno que se había excedido con el tinto,hasta que se le pasara el efecto y ,pudiera volver a casa en condiciones presentables, pues no quería que nadie pudiera decir que un Cárdenas se había emborrachado en su casa.
El tema de Lasao puede dar mucho juego, y animo a todos a contar historias ocurridas allí.

Anónimo dijo...

Eugeni, creo que era madre (o la suegra) de Chomin,que era el casero que nos cruzaba en el bote de un lado al otro de la ría.
Tenía la nariz siempre colorada, debía "empinar el codo" con frecuencia. Estaba casado con Presen, que era rubiales y regordeta. Tenían un niño muy blanco, en una cuna lleno de moscas y mocos.
Allí íbamos a merendar. A veces llevábamos patatas, aceite y una sartén, y encendiendo un fuego con
leña hacíamos tortilla . Otras veces, merendábamos esos bocadillos tan buenos que menciona Juaco.
Tenían un cuartito en el caserío
con un tocadiscos donde bailábamos hasta que alguien entraba diciendo: correr, que está bajando la marea... Y si así era, no se podía cruzar la ría.
Aquél ruido del remo rozando la madera húmeda, y entrando en el agua...lo recuerdo perfectamente.
Al bajarse, alguien se resbalaba con el verdín y se mojaba.
Después volvíamos atravesando el campo de fútbol, cruzando la vía del tren, y luego por la carretera. En ocasiones íbamos desde Deva en bote hasta allí,se lo alquilábamos a Beitia, pasando por la isla, donde Canel y otros se dedicaban a destruir una casa que había en ruinas. Pasábamos también bajo el puente de hierro.
¡Qué nostalgia aquellos maravillosos años!...

Juaco dijo...

Elenil, perdona que te puntualice una vez más, pero es que a veces afinas poco la puntería. Eugeni, casada con José Mari (el que nos pasaba la chanela) era la madre de Chomin y de Presen. La mujer de Chomin se llamaba Miren y, al contrario que su guapísima cuñada Presen, era más bien feúcha y poquita cosa. Tenían un hijo que se llamaba Angel Mari. El resto de tu relato es el fiel reflejo de la realidad. Al tocadiscos, para que no saltara había que ponerle sobre el cabezal de la aguja un terrón de azúcar a guisa de contrapeso. Con aquello no se resistían la "Piccolisima serenata" ni "el humo ciega tus ojos"...