jueves, 21 de febrero de 2008

La Tía Pilar

Isabel me encarga que inserte esta entrada sobre la Tía Pilar. (Lo dejó caer en un comentario de La Tertulia, como anónimo, porque no salió su nombre) Estoy totalmente de acuerdo que ha sido un eje importante en la vida de la familia Cárdenas. Su generosidad, su entrega , su cariño y preocupación por todos, trabajadora infatigable,.... en fin ¡que mas puedo decir! Yo, he vivido poco con ella pero desde que vine a Madrid, siempre fue mi punto de referencia de la familia. Y creo que el de todos. Aquí os dejo una puerta abierta para que le rindamos un homenaje, que bien se lo mereció. Pelusa, Cristina, Luisa, también va dedicado a vosotras que habéis heredado muchas de las virtudes de vuestra madre. Alguien puede proporcionarme una foto?

La pena es que no soy una experta en escritura y no se expresar todo lo que querría decir. Seguro que muchos de vosotros lo diréis mejor que yo. Tere

5 comentarios:

Fernando dijo...

¿Cuántos kilómetros de punto habrá hecho la tía Pilar en su vida? y ¿a qúe velocidad? Soy el antepenúltimo primo Cárdenas y no tuve un contacto tan intenso como otros primos mayores que yo, pero esa es una de las imágenes que me viene a la memoria. Siempre vi en la tía Pilar una locomotora, siempre ocupada en algo y muy habladora. Y la recuerdo igual en Velazquez como en Ave María y en cualquie evento. Estoy de acuredo que cuando nos referimos a la familia Cárdenas ella es una referencia indiscutible.

Anónimo dijo...

YO NO LA CONOCÍ MUCHO PERO SÍ RECUERDO COSAS MUY PRECISAS:
- Que la tía Pilar cosía al revés. Me pasé los años del Sagrado Corazón en clase de costura intentando indagar que era eso de coser al revés. ¿Alguien se acuerda de eso o me lo he imaginado yo?
- Que hablaba a una velocidad aún superior a la de la tía Pelusa.
- Que sabía todo acerca de la familia.
- Que las meriendas en su casa duraban hasta la hora de la cena.
- Que conocía mi colegio mejor que yo, y me hablaba de lugares tenebrosos y baúles llenos de misterios detrás de los cortinones del salón de actos. Luego en las funciones del cole yo miraba hacia atrás con cierta preocupación.

Fue una suerte tener una tía abuela como ella. Ir a merendar a su casa nos garantizaba unas carcajadas. Y además nos encontrábamos siempre con Cárdenas nuevos.

¿nadie tiene un foto?

Anónimo dijo...

La tía Pilar fué la única tía del mundo que, tricotaba, oía la radio, se secaba el pelo, y leía un libro a la vez.¡Lo nunca isto!.
El día que cumplí 13 años, me regaló o unos polvos para la cara "Myrurgia",los primeros de mi vida, nunca lo olvidaré, me hicieron muchísima ilusión. Sabía coser sin hilvanar ¡¡El más difíci todavía!!
Tenía la virtud de improvisar, un disfraz, cualquier cosa... Ella lo solucionaba en un pis-pas.

Anónimo dijo...

(Elena Sanse).Tía Pilar era mi madrina. Todos los veranos, en cuanto terminaba el curso, iba a Deva y me quedaba allá hasta el santo de la abuela Carmina en Julio. Así hasta los 12 años, pues era muy mala estudiante, y tenía que ir a clases de repaso todo el verano.
Recuerdo muchísimas cosas de tía Pilar.
Además de todo lo que contáis, era á tía más cariñosa del mundo, siempre atenta a todo, siempre contenta, pendiente de la abuela,
Que no nos faltara nada, nunca nos reñía, y contaba unos cuentos preciosos.
Cuando yo tenía 6 o 7 años, yo pensaba que era viuda, pues no había ningún hombre en su casa, y ella dormía con la abuela.
Y cómo cocinaba: hacía un rollo de carne picada con aceitunas, que 1000 veces he intentado macer y nunca me ha salido, y una torre de tortillas co salsa de tomate y bechamel que era de morirse.
Ya de mayor, la vi poco, al vivir lejos de Madrid, incluso en el extranjero.
Siempre la quise muchísimo, y la llevo en mi corazón junto a mis padres.
No tengo ninguna foto suya. Si alguien la tiene, por favor ponedla, y la copiaré.

Anónimo dijo...

Hace días que intento entrar en este sitio, pero no lo consigo. Es sobre la tía Pilar, recuerdo que en Denia, en los 70's, ella les contaba a nuestros niños (los de Pelusa, Pachi, míos) un cuento muy divertido, que se llamaba "Botitas Moradas" y era el opuesto a "Caperucita Roja", es decir la versión traviesa. A los niños les encantaba, se reían comparándolo con Caperucita, pero realmente no me acuerdo de cómo era. Si alguien recuerda esa versión de Botitas Moradas, sería estupendo que ahora se lo pudiéramos contar a nuestros hijos o nietos, y que quede para todos como un bonito recuerdo de la tía Pilar. Un beso a todos, Marina de Cárdenas Sans