miércoles, 2 de septiembre de 2009

ALGUNOS CÁRDENAS DEL SIGLO DE ORO (II)

5.- A D. Miguel de Cárdenas, Alcalde que era de los Bosques, le han hecho Alcalde de Corte, con ejercicio y con la antigüedad que se tenía;…
De este Miguel ya hablamos en otra ocasión, pues era quien formó parte, en el mismo carruaje que llevó a Quevedo, del séquito de Felipe IV en el fastuoso viaje a las tierras del Duque de Medina Sidonia.
El alcalde de Corte, cuyo título auténtico era Alcalde de Casa y Corte, era un cargo de gran importancia. Sus funciones se desdoblaban en judiciales y ejecutivas. Actuaban como policía a las órdenes del Presidente del Consejo de Castilla (que en tiempos de los Austria era el principal jerarca del reino) o, simplemente, “motu proprio”. Podían tener la cárcel en su propia casa o requisar la de un tercero para utilizarla como calabozo. En su función judicial, sus decisiones sólo se podían apelar ante el rey y no ante ningún otro tribunal, porque no había ninguno superior.
Generalmente el Alcalde de Corte era alguien que, antes o después, pasaría a ser miembro del Consejo de Castilla. No fue el este el caso de nuestro Miguel que, por honrado, terminó mal. Un día lo contaré.
6.- Mandó su Majestad á D. Lorencio de Cárdenas, conde de la Puebla del Maestre, visitar y tomar cuenta á Francisco Guillamas Velazquez, del oficio que tuvo de Maestre de cámara, (…) y al dicho Francisco Guillamas se le dio título de Consejero de Hacienda, para en acabándose su visita.
Este Guillamas había sido Maestre de Cámara y tesorero real. Por lo tanto, antes de abandonar su puesto y ascender a Consejero de Hacienda, alguien de mucha confianza del rey, en este caso D. Lorenzo de Cárdenas, debía, como hoy se diría, auditarle su gestión.
7.- Estos dias ha ido su Majestad á caza á los montes de Toledo, y antes de irse proveyó algunos oficios en personas beneméritas, como son D. Enrique de Guzman, marqués de Povara, (…), su hijo primogénito (…) D. Duarte, marqués de Flechilla… Dio plazas de Mayordomos, su Majestad, á D. Lorenzo de Cárdenas, conde dé la Puebla del Maestre; á D. Rodrigo Enriquez, (…) á marqués de Orellana; al conde de Barajas y al marqués de las Navas…
Le hizo Mayordomo Mayor. Aunque el texto no lo indica, sólo el hecho de ser citado en primer lugar de entre los de ese empleo ya viene a indicarnos que se refiere a la mayordomía mayor. El Mayordomo Mayor era el principal personaje de Palacio.
8.- Al conde de la Puebla del Maestre, D. Lorenzo de Cárdenas, Mayordomo de los cuatro, se le cometió la reformación de Palacio en todo género de oficios, atendiendo á la casa que tuvo el señor Rey Felipe II.
La administración del Estado se regía, desde los días de Carlos I, por una forma de organización propio de la Casa de Habsburgo (o de Austria, que es lo mismo). Este sistema fue conservado en tiempos de Juana La Loca (bueno, de su marido “El Hermoso”) y de Felipe II. Pero el hijo de éste, Felipe III, dejó la gobernación del reino en manos del Duque de Lerma que, desahogado (y ladrón) como era, cambió todos los métodos de los Habsburgo en beneficio propio. El encargo no era, por tanto, baladí, pues consistía en deshacer lo actuado por Lerma y volver al sistema ortodoxo Habsburgo.
Una de las reformas en la administración que introdujo Felipe IV fue bastante bochornosa. Ordenó que en las salas en las que se reunían los Consejos Reales debería haber, en adelante, siempre un ventanuco con celosía desde donde el rey, sin ser visto, pudiera escuchar las deliberaciones de los Consejos y las intervenciones de los consejeros. Me pregunto si tan coercitiva medida fue fruto del encargo que el rey Felipe hizo a D. Lorenzo.
No he podido averiguar lo que quiere decir la expresión “Mayordomo de los cuatro”.
(Continuará)
Canel.

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