jueves, 12 de junio de 2008

Correspondencia entre Papá, desde Melilla, y los Abuelos Manolo y Carmina a León, en 1936.


Como muchos de vosotros sabréis, mi padre ( 2.3 ) era médico militar.
Después de terminar la carrera de medicina, su primer destino fue como Teniente médico al Hospital Militar de Melilla.
Durante toda su estancia en tierras marroquíes, mantuvo correspondencia con sus padres y con Mamá. La Abuela Carmina guardó amorosamente esas cartas durante muchos años, hasta que se las entregó a Mª Rosa. Mamá también guardó las suyas, y desde hace poco tiempo, tenemos todos mis hermanos unas copias de esas cartas, que ahora quiero compartir con todos vosotros. Pienso que son un testimonio importante de una época que ninguno de nosotros ha vivido, y que todos debemos saber.

Llegó a destino el 16 de julio de 1936.
En la mañana del día 17 efectivamente, tuvieron lugar las primeras acciones de la guerra civil en Melilla.
Con sus propias letras, en la primera carta que desde allí escribió a León el 4 de Octubre dice: “Hace diez días que me mandaron aquí a Targuist, un sitio de lo más bonito, una especie de Riaño, más alto que aquello, y donde creo que en invierno nieva mucho. Hay un pequeño hospital militar, pues en tiempos normales hay aquí bastante tropa” (puede entenderse que por ser un tiempo anormal, no había tropa, ya que estaría desplazada a la península). “Me dedico a escribir, estudiar y montar a caballo pues trabajo tengo poquísimo. Sigo haciendo gestiones para ir a España, y no se cuando lo conseguiré, pero aún no perdí la esperanza”.

(El 4 de octubre, los abuelos ya estaban en León).

Durante dos meses (18 de Julio a 13 de Septiembre) mis padres estuvieron incomunicados pues mientras en Melilla, Marruecos, la mitad oeste de la península y Navarra se había impuesto el alzamiento nacional, Guipúzcoa continuaba dominada por el gobierno republicano. Por tanto continuaba también mi padre incomunicado con sus padres y hermanos, a quienes había alcanzado la guerra durante sus vacaciones de verano en Deva; fue excepción tío Enrique, militar de aviación en León (zona nacional) que debió conseguir noticias vía Francia.
Continuará......
Si alguno de vosotros está interesado en el documento entero, por favor, me lo hacéis saber a mi correo electrónico para enviároslo.
Besos para todos Elena

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Elena:
Qué estupendos recuerdos, hoy ya son historia, ya que hablas de Enrique, mi padre, pues voy a transcribir una canción que su mujer, Merche, le debía cantar o que se inventó la letra en aquellos días, cuando nuestro padre salía a sus misiones aéreas, y que a mí me la escribió hace poco mi hermana Isabel, precisamente hablando de recuerdos y para que no se olviden y pierdan. Bueno, la música no tengo ni idea de cómo sería. La letra era así:

Allá en el cielo hay un aparato Que no se sabe de quién será
Seguramente será de Enrique
Que al aeródromo volando va

Enrique mío,
¡Cuánto te quiero!
Por qué no vienes
A verme a mí

Seguramente
Será por frio
Y la ventana
No puedo abrir

Seguramente
Se habrá perdido
Y la ventana
No puedo abrir.

Un abrazo, Marina

Anónimo dijo...

Estamos descubriendo el lado romántico de la familia.Cuantos recuerdos bonitos han dejado, y qué estupendo poderlos compartir, cartas, canciones, fotografías, versos...que se abran los baúles de los recuerdos... besitos

Anónimo dijo...

Marina,la música de tu canción tiene todo el aire de que es la de la habanera "Cuando en la playa, la bella Aurora..." En aquella época era muy normal que esas músicas facilitas fueran de habaneras. Y si no lo es...no creo que le vaya mal.
Besos
Javi

Anónimo dijo...

He puesto que la música era la de "la bella Aurora", cuando realmente es "la bella Lola". Lapsus linguae.

Anónimo dijo...

Bueno, como yo no me sabía la Bella Aurora, pensé que pegaba bien con la Lola, la canté por bajines y me quedé tan contenta.
Un abrazo, mMrina.

Anónimo dijo...

Marina: ¿verdad que le va bien la música?
A ver si vuelvo pronto por Panamá y os "echo" una visita.
Un beso
Javi