
La tradición de los toreros Cárdenas viene de antiguo. No me consta que el bisabuelo Ramón torease, pero sí que fué muy aficionado a la fiesta taurina, como lo demuestra una foto de Rafael Molina( Lagartijo) que está en un álbum de tío Jaime, y en cuyo reverso escribió: "Recuerdo de la corrida del 21 de junio de 1874. R. de C."
De otro álbum de tío Jaime es ésta foto , tomada en Icíar en 1919 ó 1920. En ella vemos a tío Jaime cruzando la muleta frente a un respetable ejemplar de Saka.No sabemos cómo terminó la faena, pero , a juzgar por las hechuras,no cabe duda de que el diestro apuntaba maneras.
7 comentarios:
Creo recordar, o que me corrija quien lo sepa mejor que yo, que en el discurso que tuvo que leer el Abuelo Manolo en su ingreso como nuevo miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, decía algo así como que una de las cosas que no había podido realizar en su vida era el no haber podido matar un toro. De ahí debemos haber sacado esa vena taurina alguno de los Cárdenas.
En el discurso de ingreso en la Academia de San Fernando refiere el abuelo Manolo una anécdota de su maestro Arturo Mélida, a quien Alfonso XII le dijo al imponerle una Gran Cruz:"Te premio porque has sido igual que Miguel Angel, que era arquitecto, pintor y escultor.A lo que Mélida, con el gracejo que tenía y recordando una de sus aficiones más intensas, le contestó:Pues yo, Majestad, he sido más que Miguel Ángel, porque Miguel Ángel no mató toros y yo sí".
Ya que sale la plaza de Iciar voy a colocaros un rollo en el que no sale ningún Cárdenas pero que como es muy divertido... pues eso.
Uno de los lados del rectángulo en que está configurado el coso de Iciar es la pared de piedra de la Iglesia (hoy basílica) en cuyo centro hay un portillo.
En nuestra pandilla de Deva (eramos 41, de entre los cuales contamos a Cristina de Miguel de Cárdenas, Elena Cárdenas Cobián, Almudena Cubillo mi esposa mantecosa, Alicia mi hermana y yo) había unos cuantos mozos a los que nos gustaba el asunto de correr las vacas emboladas del marqués de Saka (Mamen ¿Existe el marquesado de Saka? je, je).
Un buen día, estando en la plaza de Iciar, a un amigo nuestro que se llamaba Pepo (¿Te acuerdas de Pepo, Marina?) se le plantó una vaca con torva mirada a un metro y medio de su tripa mientras él se quedaba quieto. O sea, vaca y Pepo inmóviles y mirándose (la novila con la mirada torva).
La vaca estaba quieta porque, simplemente, esperaba a que Pepo, que estaba pegado a la pared de la iglesia, hiciese la tontería de moverse para echarle mano. Pepo estaba quieto, pegado a la pared de la iglesia porque sabía que, en cuanto hiciese la tontería de moverse, la vaca le echaría mano.
Pero de pronto, casi subrepticiamente, nuestro amigo, que seguía pegado a la pared de piedra, fue moviendo un brazo lentamente hasta que su mano tropezó con la manija de... ¡la puerta del templo!
Aquello había durado como unos 3 segundos y dió tiempo suficiente para que el respetable se mondase de risa; pero su risa se tornó en franca carjada, sorpresa y miedo (pero más de lo primero) cuando Pepo giró la manija, la puerta se abrió, se tiró el torero de cabeza al interior y la vaca, claro, fue detrás.
¡Al sacristán se le había olvidado cerrar la puerta de la iglesia!
Los que andábamos por la arena nos fuimos para adentro para ver de sacar a la astada, pero por alguna cosa rara la erala se había situado entre dos bancos y de ahí no se movía. La solución era complicada (y dolorosa) porque al ganado bravo se le corre en círculo para que no te coja, si se le corre en línea recta te echa mano indefectiblemente. Pero nosotros no teníamos más solución que acercarnos a la cornuda por delante, citarla para que saliese de allí y, cuando se arrancaba, echar a correr.
Este plan, no demasiado astuto, lo reconozco, lo pusimos en práctica como unas 8 ó 10 veces y todas ellas dieron el mismo resultado: la vaca volvía a su sitio entre los bancos después de haber echado por los aires a cualquiera de nosotros que lo intentó y que, eso sí, conseguimos volar e través de la eclesiástica semipenumbra en el mejor estilo "Fosbury flop".
Supongo que la negra Virgen de Iciar, ya harta de reirse (hay quien dice que la vió con las manos en la tripa por las carcajadas) debió dar la orden a la embolada de que se volviese a la plaza.
Y la vaca (es sabido que el género vacuno es más obediente a los deseos de la Virgen que el humano), volvió por su propia voluntad a la arena de donde nunca debió salir.
He aquí cómo puedo contar que he sido de los pocos tíos del mundo que ha corrido una vaca (bueno, de aquella manera, tal vez me corrió ella a mí) dentro de una iglesia.
Canel.
P.S.: Margari; manda la foto de papá matando un toro y de mamá, en ese mismo festival, presidiendo el festejo (¿le daría la oreja a su novio? Bueno,la realidad es que poco tiempo después le dio su propia mano).
Canel me ha encantado esta historia. Me he rido yo sola. Sigo diciendo lo mismo, eres genial.
Pepo ¿es Pepo Nicolás Corra el hermano de Yoyi? Tere
No Tere, Pepo, es Pepo Quintero, hermano de Maisa, Maria Lina etc.., el hermano de Yoyi se llama Josechu
Gracias a que abrió la puerta que daba al templo, pues en esa misma fachada de la Iglesia debe haber otra puerta de la que yo, en las fiestas de Iciar a las que fuí en alguna ocasión, he visto salir a las vaquillas ya que era el toril. Si llega a abrir esa puerta le habrían dado por delante y por detrás. O es que después de este hecho el párroco habilitó parte del templo para ese fin durante los festejos.
Es verdad Pachi. No me acordaba de los Quintero. Me sonaba lo de Pepo, lo veia pequeño y morenito por eso pensé en Yoyi. Tere
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