jueves, 19 de junio de 2008

LA TERTULIA XIV

Pepe Cárdenas dijo...
De momento podríamos hacer una exposición mas de andar por casa en la parroquia de Álvaro, y a la vez ir pensando en la idea de Juaco. Que una cosa no excluya a la otra.
9 de junio de 2008 18:59
Javier de Cárdenas y Chávarri dijo...
Ana Aguinaga: tu foto de Deva es estupenda. No me canso de mirarla. Gracias por tu aportación. Me parece que estoy allí, en la terraza de Ave María.BesosJavi
10 de junio de 2008 18:35
Javier de Cárdenas y Chávarri dijo...
Fantástica foto la de Pachi con mis primas en el muro de la playa, que ya no existe (el muro). A uno le entra la nostalgia cuando lo ve... Y mis primas...¡estáis monísimas todas! Bueno, y tú también Pachi, no te enfades...Besos a todosOs quieroJavi
19 de junio de 2008 11:26
familycar dijo...
Bueno Javi, no te pases, yo estoy hecha un adefesio, con ese pelo que me cortaron cuando tuve la tosferina, y encima sacando la lengua. Creo que luego mejoré un poquito. Vamos, digo yo. y ´verdaderamente, Pachi está como un muñeco, tan sonriente, tan mono.. Y Cristina, tan pochola, bueno, todos, se nos ve supersonrientes. Que felices éramos. Como hemos crecido. Tere
19 de junio de 2008 21:01

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues nada, Tere, que me viene muy bien qe haya una tertulia nueva porque creo estar en deuda con el blog y no sabía por donde meterle mano.

En primer lugar quiero recordar(creo que nadie lo ha hecho) que el paseo de piedras oscuras anterior a la playa que aparece en primer término en la foto de Deva que nos envía Ana Aguinaga, se llama hoy día "Paseo de Don Manuel de Cárdenas".

Creo, por otra parte, deber a este foro el seguir un poco con los Cárdenas en los toros.

Francisco de Quevedo también dedicó un soneto al Duque de Maqueda (creo que sería el IV, D. Jorge de Cárdenas), titulado nada menos que "Al Duque de Maqueda en ocasión de no perder la silla en los grandes corcovos de su caballo, habiendo hecho buena suerte con el toro". El título lo explica todo, pero sobre todo que el Duque de Maqueda, Cárdenas, era torero.

En la actualidad hay registrados en España 5 toreros con nuestro apellido.

El primero es el rejoneador Pedro Cárdenas, natural de Écija. Torea una docena de corridas al año.

Hay también dos banderilleros (Hermiro Cárdenas Violanta y Andrés Prado Cárdenas), así como otros dos picadores (Francisco Delgadillo Cárdenas y José Cárdenas Cárdenas). Los cuatro son hispanoamericanos.

En Iberoamérica hay muchos toreros de apellido Cárdenas, pero no están registrados en España (sí lo están los 4 citados) y no los conozco. También recuerdo la aparición de algún picador Cárdenas más en las páginas del Cossío, pero no dispongo de tan prestigiosa (y gorda) enciclopedia taurina.

Continuaré otro día para no ponerme (más) pesado.

Canel.

Anónimo dijo...

Hablando de Iberoamérica y Cárdenas, en los años 80 hubo un ciclista colombiano que participó en la Vuelta a España y se llamaba Henry Cárdenas. No os imaginais cómo le tomamos el pelo entonces a mi madre, Merche, diciéndole que su marido Enrique había dejado un bastardo Henry durante sus viajes por el mundo... ¡Le sentaba fatal!
Un abrazo, Marina

Anónimo dijo...

Como os empezaréis a ir de vacaciones, os vuelvo a recordar la alubiada del día 13 de septiembre, en Deva, a las 15,oo horas. Avisadme a mi correo javierdecarde@hotmail.com para confirmar vuestra asistencia. Que si no avisáis, y váis, miraréis sin comer cómo comemos los demás.
Si hace buen tiempo, playa y baño antes de comer. Si hace mal tiempo, paseo por el pueblo disfrutando de las bellezas del mismo. En cualquier caso, reunión del mayor número de miembros y "miembras" de la familia que podamos. Sabéis que estáis invitados y que no os va a costar la alubiada.

Besos a todos
Os quiero
Javi

Anónimo dijo...

Javi; Almudena y yo vamos a estar allí el 13-S con todo el cardenamen.

Ya hemos reservado en el Kresala.

En Deva hay falta de plazas hoteleras, así que comunica a todos que estén atentos.

Canel.

Anónimo dijo...

A ver si voy ya terminando con lo de los toros.

Así que, además de los hasta ahora mencionados, he de citar aquí también a mi hermano Eduardo, arquitecto, que proyectó la recientemente inaugurada Plaza de Toros de Cenicientos (pueblecito madrileño en la frontera de esta provincia con las de Toledo y Ávila) y a mi padre, tío Juan, que proyectó y dirigió la construcción de la de Ejea de los Caballeros (Zaragoza).

A lo cual he de añadir que, estando yo apoyado en la barra de un bar, más que superada la hora prudente de estar en casa un hombre de bien (y además de derechas), quedé prendado por una bellísima mujer (cuya gracia lamento no recordar) que se ubicaba como media toesa a babor del sitio que ocupaba mi codo en la susodicha barra.

Prendado, como digo, me acerqué a la bella que, solitaria, libaba algún espirituoso (del que me pasa lo mismo que me pasa con lo de su gracia) ofreciéndome, longánimo, a compartir su soledad.

Con lo que que si fue y que si vino, cuando quisimos darnos cuenta estabamos desnudando nuestras almas y profundizando en sus recovecos hasta que llegó el momento de la desnuda y crítica pregunta clave:

- Y tú, rica, ¿de dónde eres?

Echando su melena hacia atrás, exhibiendo un cuello largo y generoso, desgranando lentamente a través de sus prometedores labios anzuelos opalinos (siento que no fuesen cárdenos) de humo de tabaco de Virginia que me envolvían en un halo de mundo, demonio y carne, casi deletreó:

- ¿Yo? De Ejea de los Caballeros.

- ¡Hombre! Mira que bien. ¿Ves cómo estamos hechos el uno para el otro? Yo conozco perfectamente la plaza de toros de tu pueblo (lo que era casi cierto porque papá, teniendo yo como 10 o 12 años, me llevó a la inauguración del coso).

Entonces ella, desplegando una sonrisa de orgullo como seguramente no mostrará ni siquiera Jordi Pujol el día de la ya próxima independencia de Catalunya, me preguntó a su vez.

- ¿A que es la plaza de toros más bonita del mundo? ¡Y además la más cómoda!

Yo, se me comprenderá, caí de hinojos y, entre lágrimas, no acertaba a balbucir que fue mi padre el autor de aquella joya arquitectónico-taurina que ella alababa. Deshecho en sollozos allí, las choquezuelas hincadas en la noble tierra castellana, besaba la manos de aquella mujer que...

Aquella mujer que, al ver el espectáculo que yo estaba dando retiró con violencia sus manos de mi boca y su cuerpo del establecimiento de hostelería.

Marchó, sí. Pero dejó grabado en mi alma lo que había dicho.

He de admitir que aquella mujer me hizo llorar dos veces ese día; una de emoción por la alegría que me había proporcionado al hablar, ignara de quien era su contertulio, de aquella manera de la obra de mi padre; la otra cuando el camarero me indicó que aquella pájara se había dado el dos sin abonar el precio del espirituoso que se había echado para su cuerpo serrano y pecador (que Dios confunda).

La realidad, como siempre, ha quedado un poquitín "tunned", pero el núcleo de la anécdota es absolutamente cierto.

Bueno, pues yo creo que para el próximo viaje, con una anécdota de mi primera visita a las Ventas, el relato de mi primera actuación televisada y algunos comentarios sobre una marcha fúnebre que se toca en la plaza de toros de Deva, se acabará por mi parte este asunto tan atroz de los toros.

Canel.

Anónimo dijo...

A ver si liquido ya lo de los toros estos.

1.- Mi primer recuerdo taurino (y uno de mis primeros recuerdos vitales) data de cuando tenía unos 4 ó 5 añitos. Mi padre me llevó a los toros a Las Ventas y mi madre me había vestido monísimo rematando mi "tenue" con un tocado consistente en un gracioso sombrero de paja de copa semiesférica, con el ala levantada en todos sus extremos y, a modo de barboquejo, una goma que circunvalaba mi infantil rostro clávándose, probablemente, en mis por entonces sonrosadas carnes.

Alguno de los diestros de la corrida que presenciábamos papá y yo debió hacer las cosas, supongo, lo suficientemente bien como para ganarse una vuelta al ruedo y en esas estaba el diestro cuando, al pasar por delante del tendido que ocupábamos padre e hijo, papá me quitó el airoso sombrerillo y lo lanzó al ruedo en homenaje taurinesco a la faena del matador.

Para qué explicaros mi pánico ante la posibilidad (certeza, a aquella edad), de que mi cubierta pajiza jamás retornase a mi cabeza y quedase solitaria y yerta sobre la arena. Sólo la sospecha de la bronca que me iba a echar mi mamá al verme volver destocado de los toros me hizo prorrumpir en un llanto que, naturalmente, causó la hilaridad de todo el tendido.

2.- No mucho más de 3 ó 4 años después, hacia el año 59, Jesús Álvarez, el locutor de televisión padre del actual homónimo, anunció que daría un premio a los tres primeros niños que se presentasen en los estudios de Paseo de la Habana vestidos de torero. Mi padre, que ya vais viendo que era un tío simpático y castizo, me puso un traje de luces y para allá que nos fuimos.

No sé muy bien de quién era ese traje. Probablemente de Luis Cárdenas Cobián, que me lo prestaría (bueno, probablemente fue tía Riti quien se lo prestó a mamá) para alguna fiesta de disfraces.

La cuestión es que llegué a Paseo de la Habana con mi padre y ocupé el cuarto lugar, pues había habido tres niños más rápidos que yo. Pero resultó que yo era el único que iba de luces, pues todos los demás iban de corto (o sea, con traje campero), así que fui incluido entre los seleccionados.

Sacaron al estudio una becerrita colorada monísima (mansa, claro), me "adorné" ante ella poniéndome de rodillas y plantando mi mano en su testuz y, para terminar, Jesús Álvarez me dio un beso y una caja de lápices de colores Caran D'Ache (curiosidad de las que nos gustan a los Cárdenas; lápiz, en ruso, se dice "karandás").

Y esta ha sido la crónica, casi telegráfica, de mi primera actuación (y última, por ahora) vestido de luces ante las cámaras de televisión.

3.- En la plaza de toros de Deva se produce un hecho curioso que todos los que han asistido allí a una corrida conocen pero que los demás, claro, no y que llama la atención.

El asunto consiste en que, una vez muerto el tercer toro, ya enganchada la res a las mulillas, todo el movimiento de la plaza se detiene, el público se pone en pie y, en silencio, escucha los sones de un zortzico fúnebre que ataca la banda de música y que, en Deva, se llama Martincho (el zortzico, no la banda). La música y la actitud de toreros y respetable son francamente emocionantes y esta circunstancia sólo se produce en la plaza de toros de Deva y en la de Azpeitia.

Hay mucho confusionismo al respecto porque toreros Martinchos ha habido tres en la historia y, durante bastante tiempo, se ha considerado que el "protagonista" del zortzico era uno de ellos que había muerto en Deva de unas fiebres. Pero al parecer, con los datos parroquiales en la mano, esta muerte no está confirmada.

En Azpeitia a lo que en Deva se llama Martincho lo llaman Laka.

En efecto, José Ventura Laka fue un banderillero nacido en Iciar (barrio de Deva) y muerto de un cornalón en la plaza de Azpeitia en 1841 tras una maldición de una "sorguiña" (bruja). Por eso la preciosísima marcha fúnebre sólo suena en la población en la que nació Laka y en la que palmó.

Por cierto, por la tesitura de parar la fiesta y escuchar el zorcico a que me vengo refiriendo han pasado importantes toreros pues, por alguna razón, Deva a atraído a gran cantidad de novilleros noveles que pasaron a tocar la gloria. Por poner un ejemplo reciente, el último de los muy conocidos sería Talavante.

Un beso a todos.

Canel.

Anónimo dijo...

Naturalmente que Deva no a atraído a gran cantidad de novilleros, sino que los ha atraído.

Espero que "me se" perdone este lapsus tecladi.

Canel.

Tere dijo...

Y ya que va de toros, he pensado que en la cabecera del blog iban muy bien estos apuntes de Chinorris.
Yo, personalmente no lo conocí pero si había oido hablar de él.

Anónimo dijo...

El otro día leí que Tatín se dirigía a mi llamandome Pachicardenas, es cierto, en muchos sitios me han llamado, y me siguen llamando asi.
He hecho una recopilación de los nombres, apodos,remoquetes o cognomentos que he tenido a lo largo de mi vida.
Cuando nací, mi padre dijo: "a este niño se le llamará siempre Francisco". Dicho y hecho , al día siguiente me llamaron "Paquete"
( para los mal pensados es un diminutivo de Paco),posteriormente, y por esas connotaciones de paquete, con un envoltorio o fardo hubo quien en un despiste me llamó "el bolsas"
Ante esta situación mis padres decidieron que mi nombre debería ser Pachi, puesto que era de Bilbao, y así lo fue durante mucho tiempo de mi vida .
Alguien, pensó que este nombre era de chistes de vascos, y con el fin de dulcificar tal apelativo comenzaron a llamarme de las siguientes maneras:
Pachi, Pachirulo, Pachirrin, Pachichu. Mas adelante, y segun me iba creciendo la barba me llamaron Pachicola, Pachipicha. Cuando entré en la época formal(os prometo que tuve una época muy formal) me llamaron Don Francisco, luego Francisco, luego Francisquito, y como derivación de esta denominación, Franciscoito, para terminar en Pachicar y posteriormente en Pahicardenas, Creo que el nombre siguiente, y no va a tardar, será el de Pachiabuelo.

Anónimo dijo...

Pachi: también he oído llamarte en Deva,en tono cariñoso,Pachichiki.
Hasta pronto

Anónimo dijo...

Gracias Tatín, sabía que mas de uno de mis apelativos se me iba a olvidar.

Margari Cardenas dijo...

Pachi, yo tambien tengo un nieto Francisco. Es el segundo niño de mi hija mayor Rocío. Como resulta que tiene sólo cuatro meses me resulta un poco raro lo de llamarle Francisco y no digamos Paco. Tengo que reconocer que todavía no me hago a hablar del chupete de Paco, del biberón de Paco, o de que Paco se ha hecho caca. Así que también como tú tiene todo tipo de motes: Paco Paquete, Pancho, Panchete, Pacote etc, etc. Según su madre tenemos que empezar a ponernos de acuerdo y decidirnos por uno pronto o si no el niño tendrá el día de mañana una crisis de identidad. Besos. Margari.

Anónimo dijo...

Pachi:Otro más para tu lista: yo a veces te llamo Pachiki.
Margari: ¿qué tal Paquirrín? (perdóname!)
Un abrazo Marina

Anónimo dijo...

Desde Venezuela.

He llegado a Caracas, y, como es mi costumbre, he mirado en la lista de telefonos. Alrededor de 650 Cardenas de primer apellido tienen aqui en Caracas telefono.

Ya os conte en otra ocasion que una señora venezolana fue por España buscando las raices del apellido de su marido, y, a su regreso, pubico un libro que se llama "Muchos Cardenas en España"

Besos a todos.
Os quiero
Javi

Anónimo dijo...

Margari: yo conozco a "tu Paco". Le conocí en misa cuando apenas tenía 15 días. Reconozco que sonreí cuando le pregunté a su madre el nombre del niño y con firmeza me dijo: "Paco, se llama Paco"

Elena, Elenita, Elenitaza dijo...

Margari, tranquila. Enseguida encontraréis nombre a vuestro "PAKITO".
Además hay un tío por ahí especialista en poner nombres de chirigota a la gente. No hace falta pedírselo. Seguro que en cuanto lo vea, le pondrá alguno.....A mí, sin haberme visto en cuarentaymuchos años ya me puso "Elenitaza"....Y acertó.

Mi primer muñeco se llamaba "Pakito". Era negro, y le faltaba una pierna. Yo creo que Josema o Emilio se lo arrancaron sólo por chincharme. Era el muñeco más guapo del mundo. Con el pelo de goma, y los ojos verdes de cristal...

Muchos besos para todos Elenita

Anónimo dijo...

He estado algunos días fuera así que me he perdido la polémica sobre los franciscos (no comprendo cómo en pleno campeonato de Europa de Fútbol se os ha olvidado Cesc). Pero voy a otras cosas.

Sobre la foto de algunas Cárdenas Sans, Pachi, Pelusa y Cristina, he de decir que todas las personas posantes que salís en la foto habéis mejorado ostensiblemente menos Pachi. Pero lo que más me gusta de la foto es la monada de cara de Cristina; esa medio sonrisa aderezada con un leve mohín de sufrimiento se produce, sin duda, por la heridita que engalana su pierna. ¡Qué lindeza de apósito y esparadrapo!

El otro día vino Elenita (Elenitaza. Que conste que te he pillado la indirecta) a Madrid y, por auténtica mala suerte no pude verla. Me enterneció hablar con ella y me dejó hecho polvo no verla ni un ratito, pero era imposible. En fin, otra vez será. Además me quiere regalar el libro de las "Tradiciones Peruanas" en que aparecía Santiago Volador.

Marta Olea y yo hemos quedado. No sabemos cómo ni cuando pero hemos decidido conocernos antes de su partida para China.

Mamen me ha pedido los árboles genealógicos aquellos que os ofrecí y de los que pasasteis. Claro, se los he mandado a toda velocidad. Tengo el placer de comunicaros que con este envío alcanza ya el número de 1, el de los Cárdenas que tienen interés por sus ancestros (Bueno, en realidad 2, porque Juaco se excusó).

Y ya no tengo más por ahora, aunque sé que tengo pendiente contaros una cosa sobre Michoacan y los Cárdenas.

Un beso a todos los vascos y miembras (¡Jesús! Qué lío me he hecho)

Canel.

Anónimo dijo...

¡Ah, se me olvidaba!

Yo tengo unos complejos desde mi juventud, de los que sois culpables vosotros y vuestros padres.

Llegaba el día de San Juan indefectiblemente año tras año y todo el mundo se deshacía en felicitar a mi padre indefectiblemente año tras año. Pero nadie, nadie nunca, jamás se acordó de que yo me llamaba Juan Manuel.

Quien esto os escribe (ya va siendo hora de que abra mi adolorido corazón) sufría en silencio y se tragaba sus sollozos por el desdén con que era tratado por sus propios familiares sangre de su sangre y muslos de sus muslos, pero por la noche, ya solitario y en la semipenumbra de su alcoba, dejaba correr libremente sus lágrimas en un amargo Jordán que ponía su esquijamita azul como chupa de dómine y en el que, más de una vez, creyó ahogarse (en el Jordán, no en el esquijamita, que todo lo tengo que explicar).

Es más; familiares había que venían a mi casa paterna a tomarse una Mirinda de naranja y se abrazaban entre grandes palmadas a mi papá, mientras que a mí me liquidaban con una palmadita en mi dulce y sonrosada mejilla olvidando ¡helas! la condigna felicitación.

Mi podólogo de cabecera me dijo en cierta ocasión que mi estrabismo era producido por este mal trato psicológico que me dieron los mayores y que generó en mí bastantes complejos y timideces.

Bueno, pues que el día 24 fue San Juan y sólo Tere (desde hoy, mi Tere) se acordó de este cuerpo que se han de comer los gusanos.

A mi me gustaría tenerte en cuenta en mi testamento, Tere, pero es que tal y como me van las cosas me temo que te va a dar bastante igual. Gracias de todas formas.

Canel.

paloma dijo...

Retomo el asunto taurino

Mi hijo, Iñigo Sáenz de Miera Cárdenas, también tuvo en Deba grandes éxitos como torero. Sus actuaciones tanto en las corridas de toros del Día del Niño a sus diez añitos, como más tarde en la corrida del día de las cuadrillas (que sustituyó mas o menos al día de los veraneantes) fueron espectaculares (lo dice el amor de madre, claro, pero espero que algún testigo del magno acontecimiento salga en mi ayuda) aplausos... vueltas al ruedo, gritos de ¡!torero, torero orejas y rabos...en fin ¡!una emoción y experiencia únicas como madre de torero!!
No le ocurrió lo mismo a su hermana Ana, que, en vista de la fama de su hermano, a sus 17 años, también en la plaza de Deba, se puso su traje corto de torera. Estaba muy mona pero fue algo espantoso. Ana hizo el paseíllo con su cuadrilla y, un tanto demudada (probablemente el público no se percató de ello, pero los íntimos notábamos que estaba muerta de miedo) se fue a toda velocidad hacia la barrera y allí se plantó rodeada de cuatro buenos mozos de la tierra que le protegían. Se abrió el toril, y antes de que el toro llegara al centro de la plaza, Ana apretó a correr, saltó la barrera...y ya ninguno supimos donde se fue porque nunca más volvió a la plaza…. No es para estar orgullosa, claro, pero, todo hay que decirlo ¿no?

PALOMA