
Luis Ignacio Peñalver y Cárdenas, primer Obispo de Nueva Orleáns y Arzobispo de Guatemala, era primo hermano de Nicolás de Cárdenas y Castellón, primer Marqués de Prado Ameno,de quien descendemos nosotros.
Sus padres fueron Diego Peñalver y Calvo de la Puerta, Tesorero Oficial de las Cajas Reales de La Habana y Ministro de la Contaduría Mayor de Cuentas,y María Luisa de Cárdenas Vélez de Guevara y Sotolongo, hija del matrimonio formado por el Capitán Don Mateo de Cárdenas Vélez de Guevara y del Castillo y Doña María de Sotolongo y Cordero.Hermanos de Luis Ignacio fueron Gabriel, primer Conde de Santa María de Loreto, e Ignacio, primer Marqués de Arcos.
Nació Luis Ignacio en La Habana el 3 de abril de 1749.Estudió en el Colegio de San Ignacio,de los jesuítas,y en la Universidad de San Jerónimo, de los dominicos, donde se doctoró en Teología y Derecho Canónico.
Ordenado sacerdote el 4 de abril de 1772, en La Habana, realizó su trabajo pastoral en la Diócesis de Cuba, de la que fué Vicario General de 1773 a 1787, hasta la creación de la Diócesis de San Cristóbal de La Habana, en la que estuvo hasta 1793;fué co-visitador del Obispado,examinador sinodal,fiscal promotor de justicia, provisor y vicario general.
Elegido Obispo de la nueva Diócesis de Nueva Orleáns el 12 de septiembre de 1794, fué consagrado el 26 de abril de 1795 en la Catedral de La Habana. Tomó posesión el 17 de julio de 1795. Durante su residencia en Nueva Orleáns visitó una vez La Florida. Presentado por el Rey de España, fué promovido a Arzobispo de Guatemala el 20 de julio de 1801. Salió de Nueva Orleáns rumbo a Cuba en noviembre de 1801, y llegó al puerto de Mariel huyendo de un corsario inglés, que luego fué capturado. El 27 de febrero de 1802 consagró al nuevo Obispo de la Habana Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa(personaje del que habrá que ocuparse en otra ocasión, pariente de los Cárdenas Díaz de Espada). Partió hacia Guatemala, en cuya ciudad entró el 3 de junio, tomando posesión de la Mitra el 26 de junio. El vicario capitular, Don Ambrosio Llano, le impuso el palio, símbolo de la dignidad arzobispal, el 24 de agosto. Mientras ocupó esta sede realizó una vasta labor pastoral, cultural y de asistencia a los necesitados, hasta el 9 de mayo de 1805 en que renunció al gobierno de la Archidiócesis por padecer una grave afección en los ojos.
En marzo de 1806 regresó a Cuba, y falleció ciego, en La Habana, el 17 de julio de 1810.
Fué enterrado en la iglesia del convento de los Dominicos de la Universidad de San Jerónimo. El templo, situado frente a la parte posterior del palacio de los Capitanes Generales, fué demolido en el Siglo XX, y se supone que los restos del Arzobispo fueron trasladados a la nueva iglesia de los Dominicos en la calle de Belascoain. A su muerte le fueron tributadas solemnes honras fúnebres por la Real y Pontificia Universidad de La Habana; por la Real Sociedad Patriótica, de la que había sido primer director, y por el clero de La Habana. En Guatemala también se celebraron solemnes honras, y La Louisiana declaró nueve días de duelo.
1 comentario:
Mira por dónde, además de Los Cárdenas, también a los Díaz de Espada les gusta Cuba.
Nunca pensé que hubiera 2 obispos en mi familia, y los dos en aquellos andurriales.
Qué cosas.........
Besos Elena
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