
Como estamos muy parados y el blog ya se está convirtiendo en algo soso y aburrido, se me ha ocurrido que habiendo, como hay, en esta familia tantos escritores, pintores, etc. y muchos de nosotros ya con nietos ¿Por qué no hacer un apartado de cuentos? Lo ideal sería que fuesen cuentos inéditos, creativos, no muy largos, incluso que nos los escribiesen o contasen los propios niños . Los que sabéis pintar o dibujar los podríais ilustrar. Así trabajamos todos un poco. ¿Qué os parece?
17 comentarios:
Tere, los deberes que nos has puesto esta semana, me parecen dificilísimos. Yo me siento incapaz de escribir ningún cuento, además mis nietos son muy pequeños (la mayor tiene tres años y no sabe ni leer) así que creo que no vamos a poder colaborar en este apartado. Besos a todos.
Margari, no he puesto deberes. Yo tampoco se escribir. Pero por ejemplo te diré que mis nietas tienen un sistema de inventarse cuentos que es fenomenal. Estamos todos. Cada uno dice una palabra (rosa, perro, flauta, carretera, ....) y luego cada uno tiene que hacer su cuento con esas palabras. La verdad es que resulta divertido y les desarrolla la imaginación, también a los mayores, por supuesto.
Así que si queréis podemos empezar por poner 6 palabras, eleginas al azar y que cada uno se invente un cuento con ellas.
Propongo: mesa, estufa, vestido, monte, calendario, cortina.
Desarrollad vuestras ideas y aunque resulten disparates, vereis como todos pensamos completamente distinto. Y estas palabras con muy fáciles. Ya llegará Canel con sus "palabros".
Tere
Por ejemplo:
Miro el calendario y veo que esta llegando el invierno. Me acuerdo de mi niñez, mi casita en el campo y que cuando llegaba esta fecha, íbamos toda la familia a preparar la casa, a cortar la leña para poder encender aquella estufa de hierro que se ponía roja roja, y tener la casa caliente paracuando fuéramos a pasar algún día
Recuerdo un día, creo que era una fiesta de Navidad o algo parecido. Me habían puesto un vestido nuevo. Yo estaba muy contenta. Nos sentamos en la mesa para comer un pollo, que en aquellos tiempos era una comida de lujo. De repente, mi madre, dió un grito. Las cortinas de la ventana estaba ardiendo. Había saltado una chispa de la estufa y se habían prendido fuego.
Salimos todos corriendo. Mis padres y mis hermanos lograron apagar el fuego y luego, todos juntos volvimos a sentarnos en la mesa, eso si, un poco o mucho ahumados.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Tere.
PD. Es la primera vez que escribo algo, así, sobre la marcha, no os riáis demasiado ni saquéis muchas faltas. Yo no se irme por los cerros de übeda, tengo que ir al grano. Pero sobre esa historia si alguien la pone mas bonita, pues genial, sería una forma de que nos enseñarais a escribir. Lecciones gratuitas de Saber escribir. ¿no os parece?
Tere:
Me quedo obnubilado. Enhorabuena y felicidades.
Besos
Javi
Mira, Tere: Me alegro de que me hagas esa pregunta.
Lo primero que debes saber es que nadie escribe mejor que tú. Cuando va fluyendo la tinta desde el bolígrafo al papel, lo que sale es pura creación y, por lo tanto, nadie crea lo que tú quieres crear mejor que tú lo puedes hacer.
Así que la única crítica que sería justa, es la de que no se entiende lo que has escrito. Lo demás es, como digo, tu creación y, por lo tanto, incriticable.
Pero sí es cierto que existe una técnica que parece que es de uso comunmente aceptado y eso es lo que la mayoría de los mortales no conocemos y, por ello, no es que la violentemos, es que simplemente la ignormos.
Pero una cosa no quita la otra. Te refieres en tu cuento a una estufa "que se ponía roja roja". Naturalmente que esto no es ortodoxo y, seguro, si escribieses esto en WORD, debajo del segundo "roja" te saldría una rayita indicando que eso es un error. Tranquila, No lo es. Se "ponía roja roja" tal y como a ti te parece, tal como a muchos de nosotros nos gusta y, además, el lector lo recibe perfectamente.
Yo tengo la suerte de conocer casi 3 de las "4 reglas" básicas de esta técnica así que, aprovechando tu ofrecimiento, te voy a decir (a ti y a todos lo que me quieran ler) lo que yo haría con un texto tan bonito como el tuyo para que, además de bonito, sea ortodoxo con respecto a esa ya mencionada "tëcnica".
Algo muy importante (muy, muy importante) es que el que escribe debe saber que se pone a los pies de los caballos. Los que nos gusta escribir debemos tener claro que estamos dando a nuestros lectores e derecho a opinar y a criticarnos.
Pues a ello.
Fíjate: Las palabras no son neutrales:
Escribes: "Miro el calendario y veo que está llegando el invierno". Nada de ello es incorrecto, pero el verbo "ver" es una acción que lleva cierta carga de involuntariedad. Ya sé que no es así, pero el lector lo capta de esta forma.
Si hubieses escrito "Miro el calendario y me doy cuenta de que está llegando el invierno" (u observo, o descubro, o me sorprendo porque), la frase, que no varía en absoluto en su sentido, queda más sólida.
1ª LECCIÓN: Contempla alternativas a las palabras que utilizas y elige la que más se acerque a tu idea de lo que quieres contar. Sorprendentemente siempre hay una mejor.
Bueno.
Escribes también:
"Me acuerdo de mi niñez, mi casita en el campo, y que cuando llegaba esa fecha..."
Así que hay 3 cosas en tu memoria:
a) "Mi niñez"
b) "mi casita de campo"
c) "y que cuando llegaba..."
Pero tu debes dar a todas las frases el mismo trato gramatical.
Por lo tanto, debes escribir: "Me acuerdo de mi niñez", DE mi casita de campo y DE que cuado llegaba..."
Si no te gusta poner 3 veces la preposición "de", puedes sustituir el "Me acuerdo de" por un "Recuerdo". Y así: "Recuerdo mi niñez, mi casita de campo y que cuando..."
2ª LECCIÓN A lo largo de una frase, por muy largo que sea su período, todos los elementos gramaticales deben gozar de un tratamiento homogéneo.
Algo más, un poco en línea de esta segunda (perdón por mi desvergüenza) lección.
Lo que te acabo de explicar también lo sabes tú. Pero después de escribir tu texto le has echado una ojeada, has corregido los defectos mecanográficos, has recolocado alguna coma, has vuelto a relerlo por si se te había deslizado alguna falta de ortografía y hala: ¡al blog!
Pues ahí va la...
3ª LECCIÓN que es, para mí, la más importante de todas las que voy a dar hoy y en los próximos días. Relee y corrige 2,3, 6 u 8 veces, las que haga falta, lo que has escrito.
Y hazlo como si no lo hubieses escrito tú. Más aun: hazlo con tanta distancia como si lo hubiese escrito un enemigo tuyo (no tanto como Zapatero, pero enemigo de todas formas).
Es indispensable. La mayoría de las críticas que recibe un aficionado a escribir las conoce de antemano, pero una relectura apresurada de lo que salió por su boli hizo que no se diese cuenta de ese error.
Además ocurre una cosa curiosa: pasamos la vista por encima de algo que hemos escrito y no leemos lo que realmente pone, sino lo que quisimos poner (y no pusimos). Así que lo mejor, si se puede, es que uno de los repasos lo haga un tercero.
Bueno, por hoy lo dejo.
Mañana más.
Canel.
P.S.: ¡Que no se me olvide!: Me ha encantado tu cuento.
Tere, qué bien escribes, parece un cuento de Andersen, tus nietas tienen suerte de tenerte como abuela. A ver si se me ocurre a mí algo, aunque no tengo tanta facilidad. Un beso fuerte Leti.
Gracias a todos pero a tí Canel muy especialmente. Yo no tengo ni idea de escribir, como se ve claramente en ese bodrio que se me ha ocurrido. Pero ¡mira por donde! os habéis animado algunos, poquitos, a escribir y seguro que mas de uno ha sonreído de lo absurdo de la historia. Pero ese era el motivo.
De todas formas, es una cosa de las que me gustaría haber sabido hacer. Y a lo mejor todavía estoy dentro del plazo. Y ya con la primera lección de Canel, me quedo muy satisfecha. Intentaré ponerla en práctica.
Un beso. Tere
Qué idea más buena. Y qué pedazo de crítico es Canel. Miedo me da ahora que entre en mi blog y decida corregirlo...
El juego de construir cuentos con palabras lo pondré en práctica mañana mismo con Claudia, a ver qué tal.
Allá va mi intento con las palabras de Tere:
Mientras ponía la mesa me vi en el espejo reflejada. El vestido nuevo me recordaba demasiado a la tela de las cortinas y no me gustó, así que decidí inmediatamente cambiarme de ropa. Apagué la estufa, me fui a mi habitación y me puse unos pantalones de esos que suelo usar para irme al monte. Cuando volví, alguien había terminado de poner la mesa. Sobre el calendario de la cocina estaba sentada una figura diminuta que se reía a carcajadas...
Otro puede continuar con esta historia... También había un juego que se trataba de ir añadiendo frases por turnos hasta crear un cuento absurdo...
Besos desde China
Genial Marta.
¿Quien mas se anima?
Tere
Canel hijo, con esa lección magistral que nos has dado sobre cómo escribir bien, a mi me has dejado hecha polvo. Si antes tenía un cierto pudor en entrar en el blog y que mucha gente pudiera leer las tonterías que pongo, a partir de ahora todavía me lo voy a pensar más, pues seguro que mis errores deben ser garrafales.
Yo la verdad (como la mayoría de los mortales) escribo sin reglas, improvisando,sin pensarlo y como me va saliendo. Tampoco lo corrijo, pues como la informática no es lo mío, alguna vez que lo he intentado se me ha borrado todo el texto, así que el resultado final supongo que debe dejar mucho que desear. Pero bueno, bien o mal, me encanta entrar aquí y leer a quien nos cuente cosas, aunque la forma no sea la más ortodoxa. Besos Margari.
P.D. Canel, de todas formas trataré de seguir tus consejos.
Estaba cosiendo delante de la mesa, junto a ella la estufa desprendía calor. Tenía puesto un vestido negro de lana. Se echó por encima un mantón que le había regalado su hijo unos días antes de morir. Lo estrujó con fuerza y lo apretó fuertemente envolviéndose en él.
Aquel frío invierno estaba siendo el peor de su vida, habia perdido lo que mas quería ¡maldita guerra! pensó.
Se levantó y avanzó despacio hacia la ventana. Miró al horizonte y vió a lo lejos el monte con la cima nevada. Descolgó de la pared el calendario y lo hizo pedazos.
Cerró ls cortinas y se retiró a llorar.
No.No. Margari, Marta, Tere... A ver si nos entendemos.
Antes me suicido que decir que hay que escribir tal y como yo digo. No sólo eso, sino que recuerdo que un día ya citado en este blog, aquél en que en el Hotel Velázquez estábamos Luisa, Pelusa, Pili, Chipi, Margari y yo, tuve el placer de decir (y ahora repitir) que estaba encantado con lo bien que escriben los Cárdenas.
Quiero decir que aunque la normativa indica que la distancia de seguridad con el coche que nos precede es (o era en mis tiempos) "el cuadrado de la velocidad expresado en miriámetros", todos hemos sabido no chocar con el de delante sin ni siquiera saber lo que era un miriámetro. Las normas están ahí, pero mucho "más ahí" está la mente humana (e incluso la de Margari).
Lo que yo explico son las normas a las que se deben atener sólo los que se quieren atener a esas normas.
Los que han tenido la desgracia de leer el Ulises de Joyce, recordarán que cada capítulo está escrito con un estilo diferente y, cómo no, que el último capítulo carece de signos de puntuación. (Más adelante hablaremos de Pío Baroja) ¿Qué tengo yo que decir?
La mayor utilidad que se extrae de esto (que antiguamente se llamaba preceptiva literaria) es que proporciona los instrumentos que se deben utilizar cuado se tienen dudas (cuando "te suena mal") sobre la corrección de lo escrito.
Espero que haya quedado claro. Yo no critico a nadie, entre otras cosas porque me da vergüenza.
Continuaré ahora con el cuento de Tere, no por nada, sino porque empecé con ella, para que ir comentando algunas cosillas más.
Vamos a ello.
El asunto de las comas, que suele ser el más peliagudo para los no profesionales, lo dejaremos para más adelante. Le dedicaremos un monográfico al final.
Mira Tere, entre el primer párrafo y el segundo hay una desconexión de acción.
Fíjate que en el primero nos dices que ibais a "preparar la casa" y tenerla caliente" para cuando "fuéramos a pasar algún día". Da la sensación (o al menos a mí me la da) de que visitabais la casita sólo para adecentarla para los próximo días.
Sin embargo, sin avisarnos, en el segundo párrafo ya estás en los "próximos días". Fíjate qué solución más senclla. Si en vez de empezar el segundo párrafo con "Recuerdo un día", lo hubieses iniciado con un "Recuerdo uno de esos días" asunto resuelto. Porque el "esos" traslada al lector a los días que mencionabas en el párrafo anterior; o sea, a "algún día".
LECCION IV. No permitas que las frases se conviertan en independientes unas de las otras. Todas sirven al exclusivo fin de soportar lo que tú quieres contarnos y deben estar relaciondas físicamente, no sólo en tu pensamiento.
Más.
"Recuerdo un día, creo que era una fiesta de Navidad o algo parecido".
Es una frase preciosa y muy creativa. Consta de dos partes, una primera que denota que estás como rebuscando en tu memoria algo (tal vez sentada en una butaca, con los ojos semicerrados, echando el humo de un cigarrillo lentamente hacia arriba). En la segunda, a partir de la coma, vas desgranando tus recuerdos, ya con los pies en el suelo, a medida que te vas haciendo con ellos.
Deberías contemplar, por tanto, la posibilidad de: "Recuerdo un día... Creo que era una fiesta de Navidad o algo parecido".
Observa cómo los puntos suspensivos involucran al lector en tu actitud.
LECCIÓN V: Los puntos suspensivos, por sí mismos, hacen al lector integrarse en el pensamiento del autor. Como se diría ahora, convierten el texo en interactivo.
Un poquito más.
Ahora considera qué cosa tan curiosa te ha ocurrido. En tu primer párrafo, que tiene 7 líneas, hay un solo punto y seguido, mientras que en el segundo párrafo, en 8 líneas hay nada menos que 7 de esos signos gramaticales. Parece que cada uno de ellos está escrito por una persona diferente.
Voy a dictar la lección ahora mismo y luego pasaré a hacer algun comentario.
LECCIÓN VI. Sin que suponga un defecto importante su ausencia, la unidad de estilo da solidez y seguridad a un texto (Ulises aparte, claro).
El comentario que no quiero que se me quede dentro es el de las muchas frases de periodo muy beve del 2º párrafo, culpables de tanto punto.
Este estilo es conocido brillante, metálico... lo utilizaba mucho Pío Baroja.
Así, de forma tan poco sutil, he podido entrar en este buen caballero (gruñón y malas pulgas) de quien tenemos mucho que aprender.
Baroja, que fue bastante prolífico y bastante exitoso, desestimaba los preceptos literarios y la excesiva correción en el léxico. Habremos de admitir que, a pesar de ello, no lo hacía mal el chico.
Pero no sólo desoía la norma en los aspectos formales, sino también en los argumentales, pues defendía que para escribir una buena novela no era necesario un plan previo, sino sólo un papel y un lápiz.
Esta es la razón por la que, los que habéis leído algo de Baroja, os habréis dado cuenta de que de vez en cuando sus personajes secundarios ocupaban más espacio que los protagonistas.
Pero si en algo están de acuerdo crítica y público con respecto a Don Pío es que se le entendía perfectamente bien, que era transparente.
Bueno, pues eso. Está muy bien que sepamos dónde poner la coma o el acento, pero se puede ser un gran escritor (como lo es Tere), extramuros de la encorsetada normativa.
Mañana otro poquito (ya no queda mucho).
Canel.
Lo que contaría una niña actual de 5 años:
Había una vez una princesa muy guapa, que llevaba un vestido rosa lleno de volantes. Subió al monte porque le habían dicho que allí había mas princesas y podrían jugar. Y al llegar se encontró que había una mesa y habían puesto una cortina de mantel. y todas estaban sentadas alrededor comiendo un montón de chuches.
Estufa no se lo que es.
Este es el cuento de María Sarmiento.
Cogió su bolsa y metió la mesa de playa, la cortina, porque no tenía toalla, el vestido de baño, y el calendario.
Se fué al monte, y como hacía frío, encendió una estufa con piñas,y palos secos.
Pero le entraron ganas de hacer caca...
Y la llevó el viento.
Hizo tres bolitas....
Una para Canel..
Otra para Tere..
Y otra para el que hable o ría primero...........................................................................................................................................................................
Besos para todos
Elenita
Una canadiense que hace un montón de años nos visitó por motivos de trabajo en Burgos en el mes de noviembre, cuando hacía un frío pelón, llegó con ropa de verano.
Al levantarse por la mañana se sorprendió del sol tan precioso que entraba por la ventana de su habitación del Hostal Landa, pero al poco tiempo se percató de que el monte cercano estaba nevado y de que las aceras de la plazuela tenían placas de hielo y no teniendo ropa más abrigada, no se le ocurrió otra cosa que ponerse un vestido encima de otro, para tener menos frío.
Estando sentada en la mesa del despacho durante la reunión, tiritando, se levantó y corrió un poquito las cortinas para ver si el sol de Castilla le calentaba, pero viendo que era tarea imposible, en cuanto pudo se acercó a una estufa de aquellas de butano que se ponían anaranjadas y ¡zas! los dos vestidos se le quemaron, haciéndose unos agujeros bastante grandes que no tenían posibilidad de arreglo, por lo que tuvimos que acompañarle a comprarse ropa nueva.
Hablando con ella, ya tranquilos y comiendo una buena sopa castellana bien caliente, le preguntamos que cómo se le había ocurrido venir a Burgos en esas fechas del calendario y con ropa de verano, a lo que nos contestó que en Montreal, antes de viajar, había ido a una Agencia de Viajes a comprar el billete de avión y le dieron con él un folleto sobre España, en el que era todo sol, playas, calor, flamenco, toros y olé.
Nota.- Esta historia es verídica, lo que pasa que era "él" en vez de "ella", pero como se requería la palabra vestido, no le he querido convertir en transexual.
Marina
¡Que complejo! Me parece que me va a costar volver a escribir. Sois buenísimos todos. Tere
Tiene razón Tere. Todos buenísimos escribiendo. De verdad.
Sigo con el ejemplo de Tere. Y voy otra vez al principio de sus cuento.
"Miro el calendario y veo que está llegando el invierno. Me acuerdo de mi niñez (...) y que cuando llegaba esta fecha..."
Pero resulta que no hay ninguna fecha concreta (a no ser, que lo dudo, que todos los años exactamente en el mismo día del otoño mirase el calendario"). Por lo tanto hubiese sido más adecuado escribir "... llegaban estas fechas", que es mucho más genérico.
Desde luego que todos lo hemos entendido, pero:
LECCIÓN VII: No hay que suponer que el lector nos habrá entendido, sino que hay que explicarlo todo para que no se produzcan "lagunas" en la solidez de la narración.
Y en la parte de abajo se puede leer: "... apagar el fuego, y luego...". Pues no debería ser así. En el mundo de la creación literaria no se hace pis en París, ni se tiene paciencia en Palencia, ni se toma aceite de Halibut en Connecticut.
Lección VIII: Quedan prohibidas, en los textos en prosa, las rimas y las aliteraciones (que son como las rimas pero para grupos de consonantes: le agarré la garra, venció en Venecia, vamos a Alabama, etc...)
Y a este respecto haré algunas consideraciones. No se debe repetir palabras y, menos aún dentro de un mismo párrafo. Hay que utlizar sinónimos o pronombres en lugar de reiterarse.
También se debe evitar repetir, en espacios cortos, palabras que, aunque no sean idénticas, tengan la misma raiz (libertad, liberalismo, liberticida, libertario...)
Se ven muchos casos en los que se abusa de las formas adverbiales terminadas en "-mente" (este es uno de mis muchos errores).
Dos cuestiones al respecto: una primera que hace feísimo y es bastante empobrecedor.
La segunda es que, si os fijais, los finales en "-mente" debilitan la expresión del concepto que se quiere emitir. Si decimos "iba al cine habituamente" es una expresión mucho menos vigorosa que "iba al cine de forma habitual".
Atención a los latiguillos. A veces nos da por escribir, por ejemplo, "de forma que" y lo hacemos cada 7 ú 8 párrafos (en ocasiones hasta sin motivo). Queda horroroso.
Mañana remataré la faena con el temible asunto de las comas.
Os diré algo para vuestra tranquilidad y para empezar. Todo el mundo lo sabe todo de las comas. Todo el mundo. Y eso no lo digo por decir, lo digo porque observo que todo el mundo es capaz de leer textos, muchos de ello alambicados y abstrusos (se puede ver perfectamente en las iglesias) sin trabucarse (bueno, meno Pelusa y yo). Me pegunto qué pasa en nuestro coco para que sepamos leer aplicando adecuadamente los signos de puntuación pero luego, cuando escribimos, no somos capaces de ponerlos en su sitio.
Hasta mañana.
CANEL
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