Doña Teresa y Don Gutierre, una vez casados, pasaron a residir en la propia casa de los Reyes y les acompañaban en sus continuos desplazamientos. En la Guerra de Granada Doña Teresa trabajó en el hospital de sangre que organizó la Reina para atender a los soldados heridos, precedente de lo que tres siglos más tarde sería la Cruz Roja, institución, por cierto, muy vinculada con los Cárdenas. Allí la Reina animaba a sus Damas a que siguieran el ejemplo de Doña Teresa, que se desvivía curando personalmente a los heridos sin rehuir los servicios más desagradables que evitaban, en lo que podían, las melindrosas señoras de la Corte. A éstas Doña Teresa, además, procuraba implicarlas en las innumerables obras de atención a los necesitados que, con el beneplácito de la Reina, prodigaba.
Entre tanto trajín Don Gutierre y Doña Teresa también tuvieron tiempo para traer al mundo a tres hijos, Diego, Alonso y María.
Alonso murió inesperadamente el 3 de abril de 1497,en Burgos, al caerse del caballo en una de las cabalgatas con que se festejaban las bodas del Príncipe Don Juan con la Archiduquesa Margarita de Austria.
Diego, que heredó a sus padres, fué agraciado con los títulos de Duque de Maqueda, Marqués de Elche y Adelantado Mayor del Reino de Granada. Casó con Doña Mencía Pacheco de Velasco, hija del Duque de Escalona,Marqués de Villena.
María contrajo matrimonio con Don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, tercer Conde de Miranda. Tres hijas suyas fueron monjas concepcionistas en el convento de Torrijos, donde residía su abuela, ya viuda, y fundaron un convento en Peñaranda de Duero donde sus padres tenían un magnífico palacio (el llamado Palacio de Avellaneda, donde Pili, y no sé si alguna más de las primas, hizo el Servicio Social).
Don Gutierre y Doña Teresa habían comprado en Torrijos una casa grande con huerta que pensaban acondicionar para su hijo Don Alonso, pero, a raíz de la trágica muerte de éste, decidieron convertirla en casa de oración y éste fué el origen del Monasterio de la Inmaculada Concepción. Esta fundación fué seguida de otras muchas. En tiempos de su matrimonio y junto con su esposo surgieron las del convento de franciscanos de Benalcázar, el Monasterio de Santa María de Jesús de Torrijos que más adelante se comentará, el de Cazalla de la Sierra, los de clarisas y mínimas en Andújar y la capilla de Santa María la Antigua de la Catedral de Toledo, entre otras.
Continuará.
1 comentario:
Permíteme Juaco, que te ratifique con alguna cita.
El cariño que los RRCC sentían por Teresa y Gutierre, se refleja en la muerte que menionas del hijo de estos, Alonso, al caer del caballo durante las bodas del Príncipe heredero D. Juan.
"Las fiestas fueron también suntuosas, y sólo turbó la universal alegría el desastre lastimoso del caballero don Alonso de Cárdenas, hijo del Comendador D. Gutierre, que murió de una caída de caballo". (Modesto Lafuente)
"La boda se celebra en Burgos, el domingo de Ramos. (...) además se produce la nota triste del fallecimiento del caballero Don Alonso de Cárdenas, hijo del Comendador Mayor don Gutierre de Cárdenas, que muere al caer de un caballo" (Vizcaíno Casas)
"A las bodas siguieron las más brillantes fiestas (...) Que estos espectáculos eran más que juegos y fiestas lo acredita la lastimosa muerte de Alonso de Cárdenas, hijo de Comendador Mayor de León, el cual perdió la vida en un torneo." (William H. Prescot)
El hecho de sean legión los historiadores que refieren este hecho en mitad del jolgorio de la boda, quiere decir inequívocamente que, en efecto, la muerte del mozo afectó bastante a los reales papás del contrayente.
(Contrayente que, por cierto, palmó por sus excesos en el pago del débito conyugal con su propia señora,lo que tiene más mérito.)
Canel.
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