viernes, 13 de marzo de 2009

La Loca del Sacramento(IV)

Cuando Don Gutierre dejó este valle de lágrimas Doña Teresa se sintió libre de las ataduras de este mundo y, abandonando la Corte, dedicó el resto de su vida a sus devociones y al servicio de los pobres. Su palacio de Torrijos, donde en septiembre de1502 había aposentado a la Reina con la magnificencia que la ocasión merecía, se convirtió en el cuartel general de sus caridades; y a partir de entonces fue refugio de necesitados, centro de formación espiritual y escuela de oficios para niños huérfanos y abandonados.

Las fundaciones siguieron proliferando: Maqueda, Almería Écija. Doña Teresa destinó también cuantiosas sumas para los Santos Lugares de Jerusalén y para las obras de la Basílica de San Pedro de Roma. Pero su obra cumbre fue la Colegiata del Corpus Christi de Torrijos, culminada en 1518, en la que se invirtieron más de treinta y dos mil ducados. En ella, aparte del cabildo de doce capellanes, prestaban servicio multitud de clérigos, músicos y cantores, y se albergaba el colegio de "Mozos de Coro", donde se formaban veinticuatro niños que, además de sus estudios musicales se preparaban para acceder a estudios superiores universitarios.

Los años 1519 y 1520 fueron de terrible sequía que acabó con las cosechas y produjo gran hambre en Castilla. Doña Teresa abrió sus graneros para atender a cuantos acudían en demanda de socorro.Unas dehesas de pasto que poseía las mandó parcelar y roturar para entregarlas a los labradores pobres de la comarca a los que también facilitaba semillas y animales de labor. A cambio percibía una pequeña parte de los productos obtenidos con la que alimentaba a los niños huérfanos acogidos en su casa y a los enfermos y ancianos que no podían trabajar.También se ocupaba de los pobres vergonzantes a los que socorría a través de personas de su confianza.

Como consecuencia del hambre se produjeron terribles epidemias. Doña Teresa amplió un hospital que había fundado en vida de su marido y constituyó una Cofradía a la que dotó con grandes rentas para que el hospital se mantuviera después de su muerte. Este Hospital de la Santísima Trinidad estuvo en funcionamiento, con distintas vicisitudes hasta 1936.Desde 1941 a 1976 albergó un colegio de niñas, y en la actualidad sólo queda en pie la Iglesia, hace poco restaurada.

Aparte de este hospital fundó otro extramuros de Torrijos para enfermos contagiosos y del "mal francés", nombre que en la época se daba a las enfermedades venéreas.

También se ocupó Doña Teresa de las mujeres descarriadas a las que procuraba alejar de la mala vida, dotándolas para que se casaran. Como prevención se ocupaba intensamente de las niñas huérfanas a las que acogía, daba alimento e instrucción y, cuando llegaban a la edad, las casaba.A esta obra legó la cuarta parte de su herencia.

Destinó importantes cantidades a la redención de cautivos, especialmente a los más jóvenes que estaban más expuestos a perder la fe. Dedicó asimismo cuantiosos socorros a los presos. En la cárcel de Alcalá de Henares socorrió personalmente a San Ignacio de Loyola,que se encontraba recluso por haber apartado del vicio a algunas damas y empujado a prisión por los resentidos caballeros que de ellas se aprovechaban. Y no se olvidó de los condenados a muerte, dotando rentas perpetuas para que recibieran asistencia espiritual y para que se celebraran misas en sufragio de sus almas.

Continuará.

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