lunes, 26 de octubre de 2009

ALFONSO, EMABAJADOR (IV)

Algo debió ocurrir, porque Cárdenas comunicó a Luis de Haro que salían desde Londres con destino a España, en 5 fardos, nada menos que 44 cuadros comprados por Teniers. La oscura realidad es que años después, el hijo del Marqués del Carpio (Gaspar de Haro) mencionaba hasta 31 cuadros, de los 44 de este envío, que o bien habían sido propiedad de su padre (y él los había heredado) o bien su padre se los había regalado a Felipe IV. Todo parece indicar que D, Luis de Haro se quedó impunemente (acaso le pagó algo, no lo sé) con la remesa de pinturas que había preparado Teniers para Fuensaldaña.

De esta forma, al parecer irregular, fueron a parar a manos de Felipe IV por una u otra vía, que más abajo describiré, El Sacrificio de Abraham y La Magdalena (los dos de Veronés), el San Francisco Penitente (van Dyck) y el Retrato de Daniele Bárbaro y la Venus y un organista (Tiziano). Estos 5 soberbios lienzos se pueden ver en El Prado.
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Para 1652, aunque no estaba aún todo vendido, sí habían salido ya de Londres las principales obras. En esas circunstancias llegó a la capital británica el embajador francés, Bordeaux, que llevaba prácticamente las mismas instrucciones que Alonso de Cárdenas.

Las dos principales piezas pendientes de vender por entonces eran Venus con un sátiro y Cupido (Louvre) de Correggio y la Sagrada Familia (El Prado) de Rafael.

D. Alonso escribía a España su éxito al haber comprado este último cuadro por 4.000 libras cuando estaba tasado en 8.000. Lo curioso es que la carta en la que Cárdenas comunicaba esto a Madrid, fue interceptada por los franceses, que hubieron de leer con rabia cómo Cárdenas se congratulaba de su éxito y de haber derrotado al representante galo. Además, contaba en su misiva que el agente francés quiso obstruir la operación con subterfugios legales e, incluso, le habían llegado noticias a Cárdenas de que el tal agente, que era un pintor, estaba dispuesto a darle 600 escudos si renunciaba a su compra.

Pero hay que admitir que en el caso del correggio el español salió derrotado.

Derrotado relativamente, porque para la compra de Venus con un sátiro y Cupido, el embajador francés recibió instrucciones taxativas de Mazarino en el sentido de que “Por nada del mundo permita usted que se la lleve (la pintura) el embajador español”. El día de la llegada de la carta Bordeaux cerró la operación por 3.000 libras. No estará de más que recuerde que su cuadro gemelo, el ya citado Educación de Cupido, fue comprado por el "derrotado" Cárdenas por sólo 400 libras.

Aún así, en esta curiosa historia de la pintura, hay que decir que la operación estuvo a punto de no cerrarse, porque a nuestro Alonso de Cárdenas poco le faltó para conseguir sobornar al agente del vendedor y que éste sacara de nuevo el cuadro al mercado,

El español también compró, en dura competencia con el francés, dos mantegnas, La muerte (o El Tránsito) de la Virgen (Prado) y La Virgen con el Niño y Santos (National Gallery), por los que pagó 105 libras cuando su actual propietario había adquirido ambos por 37.

Otro cuadro espectacular con que se hizo Cárdenas fue con La Virgen de la Rosa (Prado), de Rafael. Este cuadro estaba tasado en 500 libras, estimándose que tal tasación no suponía más de una tercera parte de su valor real. Sin embargo se ignora cuánto pagó D. Alonso por él.

A mediados de 1653, quedando ya pocas piezas en el mercado y a precios exagerados por la llegada de nuevos compradores, Cárdenas, con permiso de sus superiores, prácticamente se replegó. Pero en 1654 Oliver Cromwell, Lord Protector, firma una alianza con Portugal, declara la guerra a España y, por lo tanto, expulsa al embajador.
(Continuará)
Canel

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