La rivalidad entre Alonso de Cárdenas y Enrique de Guzmán (duque de Medina Sidonia), aspirantes ambos al cargo de Gran Maestre de la Orden de Santiago, tenía que explotar alguna vez. Bien es cierto que ambos eran proisabelinos y que el duque tenía como aliado a un conde también proisabelino, el de Feria (aún más ambicioso que él), pero el enfrentamiento definitivo era inevitable.
Para ir ya enguarrando un poco las cosas, diré que ahora vamos a presenciar un choque entre dos bandos. Por un lado el duque de Medina Sidonia y el de Feria, como ya se ha dicho, ambos proisabelinos. En el bando contrario estaban Cárdenas (también proisabelino) y Pedro Portocarrero, que era beltranejista, además de hermano del nuevo marqués de Villena.
Pero también podemos decir que en un bando estaba uno que quería ser Maestre de Santiago (Medina Sidonia), aliado con Feria (que quería ser Maestre de Santiago), mientras que en el otro estaban Cárdenas (que quería ser Maestre de Santiago) y Portocarrero que era hermano del marqués de Villena (que quería ser Maestre de Santiago). Comprendo que alguien se pregunte si esto de querer ser Maestre de Santiago no sería una pandemia, como la de la gripe porcina.
Para que esto no sea tan facilito, recordaré lo indicado en la INTRODUCCIÓN en el sentido de que Cárdenas había casado a una de sus hijas con su aliado (Portocarrero), y a la otra con un hermano de su enemigo (Medina Sidonia). Y para terminar contaré, aunque ya no tiene mucho que ver, que a pesar del odio que se profesaban Cárdenas y Feria motivado sólo por el orgullo y la ambición de ambos, un nieto de Alonso, llamado también Alonso, y una nieta de Feria (y de los primeros duques de Alba) llamada Elvira de Figueroa, terminaron casándose. Pero no quiero que se me olvide mencionar que a quien odiaba de verdad Feria era a Portocarrero; más aún que a Cárdenas (si cabe).
Veamos cómo se manejaba D. Alonso.
En 1475, el conde de Feria logró penetrar en Jerez de los Caballeros, pero los partidarios de Pedro Portocarrero, que era el señor de la plaza, se refugiaron en el castillo y resistieron el asedio del conde, hasta que Cárdenas, acudiendo a marchas forzadas desde Segura, llevó socorros y, luchando en las calles en durísimo combate, derrotó vergonzosamente a los del conde que fueron expulsados de Jerez.
Con la excusa de que Portocarrero era beltranejista y que, desde sus poderosos castillos de Jerez de los Caballeros y los Santos de Maimona (Portocarrero era el señor de ambas plazas extremeñas), podría ayudar al rey de Portugal ante una eventual invasión de Andalucía, Medina Sidonia atacó estas villas, saqueando las cosechas con 4.000 hombres. Cárdenas, astutamente, rehuyó el combate dejándoles hacer y manteniéndose acuartelado en su villa de Llerena, ante la que pasó el duque. Pero cuando los agresores, en su retirada que creían triunfal, hicieron un alto de descanso en Guadalcanal (actualmente en la provincia de Sevilla), D. Alonso, con sólo 350 soldados, se abatió sobre las tropas del duque derrotándolas severamente, tomándoles riquísimo botín (casi 200 caballos, más de 300 mulas, 300 kgs. de plata y algunos collares de oro) y haciendo peligrar la vida (o la libertad) del propio Medina Sidonia que hubo de huir de noche, a pie, descalzo, saltando vallados y escondiéndose entre los árboles de la dehesa. Este enfrentamiento tuvo lugar, según algunos historiadores, el martes de carnaval de 1475, pero otros lo datan el 9 de junio de ese año.
La victoria, a parte del botín, supuso para Alonso un gran prestigio y la necesidad de que los Reyes Católicos contasen con él y con su poder, relegando a otros que mostraban menor potencia. En realidad, para Isabel y Fernando suponía un problema que los nobles castellanos anduviesen a mamporro limpio entre ellos cuando, en realidad, lo importante era defenderse del rey de Portugal y atacar a los moros. Parece que las buenas componendas de Gutierre de Cárdenas consiguieron liquidar las disensiones entre nobles aunque, eso sí, prometiendo unas cuantas cosas a su tío Alonso (acaso, entre otras, el ser Maestre de Santiago). Así se consiguió establecer una línea defensiva de cierta solidez ante el incómodo vecino luso, bajo el mando de Cárdenas (excepto Badajoz que quedó bajo responsabilidad de Feria).
El caleidoscopio, como digo, era espectacular. A finales de 1475 Alfonso V consigue entrar en Extremadura, hasta Barcarrota, pero Feria y Cárdenas, ahora ya amiguetes, le rechazan hacia Portugal, entrando D. Alonso en el país vecino y regresando con pingüe botín.
Es divertido ver como algunos historiadores incluyen la batalla de Guadalcanal en la lucha por el Gran Maestrazgo de Santiago, otros por en la Guerra entre “La Beltraneja” e Isabel, otros en el conjunto de banderías entre nobles y otros, en fin, no opinan. Probablemente todos tienen razón (sobre todo los últimos).
Otro aspecto divertido (si no fuese para llorar) es ver cómo, medio milenio después, todavía hay historiadores que toman partido. "Casualmente" los extremeños por Cárdenas y los andaluces (a las tropas del duque se les llamaba “los sevillanos”) por Medina Sidonia. Da un poco de risa comprobar a dónde nos han llevado las autonomías.
Para ir ya enguarrando un poco las cosas, diré que ahora vamos a presenciar un choque entre dos bandos. Por un lado el duque de Medina Sidonia y el de Feria, como ya se ha dicho, ambos proisabelinos. En el bando contrario estaban Cárdenas (también proisabelino) y Pedro Portocarrero, que era beltranejista, además de hermano del nuevo marqués de Villena.
Pero también podemos decir que en un bando estaba uno que quería ser Maestre de Santiago (Medina Sidonia), aliado con Feria (que quería ser Maestre de Santiago), mientras que en el otro estaban Cárdenas (que quería ser Maestre de Santiago) y Portocarrero que era hermano del marqués de Villena (que quería ser Maestre de Santiago). Comprendo que alguien se pregunte si esto de querer ser Maestre de Santiago no sería una pandemia, como la de la gripe porcina.
Para que esto no sea tan facilito, recordaré lo indicado en la INTRODUCCIÓN en el sentido de que Cárdenas había casado a una de sus hijas con su aliado (Portocarrero), y a la otra con un hermano de su enemigo (Medina Sidonia). Y para terminar contaré, aunque ya no tiene mucho que ver, que a pesar del odio que se profesaban Cárdenas y Feria motivado sólo por el orgullo y la ambición de ambos, un nieto de Alonso, llamado también Alonso, y una nieta de Feria (y de los primeros duques de Alba) llamada Elvira de Figueroa, terminaron casándose. Pero no quiero que se me olvide mencionar que a quien odiaba de verdad Feria era a Portocarrero; más aún que a Cárdenas (si cabe).
Veamos cómo se manejaba D. Alonso.
En 1475, el conde de Feria logró penetrar en Jerez de los Caballeros, pero los partidarios de Pedro Portocarrero, que era el señor de la plaza, se refugiaron en el castillo y resistieron el asedio del conde, hasta que Cárdenas, acudiendo a marchas forzadas desde Segura, llevó socorros y, luchando en las calles en durísimo combate, derrotó vergonzosamente a los del conde que fueron expulsados de Jerez.
Con la excusa de que Portocarrero era beltranejista y que, desde sus poderosos castillos de Jerez de los Caballeros y los Santos de Maimona (Portocarrero era el señor de ambas plazas extremeñas), podría ayudar al rey de Portugal ante una eventual invasión de Andalucía, Medina Sidonia atacó estas villas, saqueando las cosechas con 4.000 hombres. Cárdenas, astutamente, rehuyó el combate dejándoles hacer y manteniéndose acuartelado en su villa de Llerena, ante la que pasó el duque. Pero cuando los agresores, en su retirada que creían triunfal, hicieron un alto de descanso en Guadalcanal (actualmente en la provincia de Sevilla), D. Alonso, con sólo 350 soldados, se abatió sobre las tropas del duque derrotándolas severamente, tomándoles riquísimo botín (casi 200 caballos, más de 300 mulas, 300 kgs. de plata y algunos collares de oro) y haciendo peligrar la vida (o la libertad) del propio Medina Sidonia que hubo de huir de noche, a pie, descalzo, saltando vallados y escondiéndose entre los árboles de la dehesa. Este enfrentamiento tuvo lugar, según algunos historiadores, el martes de carnaval de 1475, pero otros lo datan el 9 de junio de ese año.
La victoria, a parte del botín, supuso para Alonso un gran prestigio y la necesidad de que los Reyes Católicos contasen con él y con su poder, relegando a otros que mostraban menor potencia. En realidad, para Isabel y Fernando suponía un problema que los nobles castellanos anduviesen a mamporro limpio entre ellos cuando, en realidad, lo importante era defenderse del rey de Portugal y atacar a los moros. Parece que las buenas componendas de Gutierre de Cárdenas consiguieron liquidar las disensiones entre nobles aunque, eso sí, prometiendo unas cuantas cosas a su tío Alonso (acaso, entre otras, el ser Maestre de Santiago). Así se consiguió establecer una línea defensiva de cierta solidez ante el incómodo vecino luso, bajo el mando de Cárdenas (excepto Badajoz que quedó bajo responsabilidad de Feria).
El caleidoscopio, como digo, era espectacular. A finales de 1475 Alfonso V consigue entrar en Extremadura, hasta Barcarrota, pero Feria y Cárdenas, ahora ya amiguetes, le rechazan hacia Portugal, entrando D. Alonso en el país vecino y regresando con pingüe botín.
Es divertido ver como algunos historiadores incluyen la batalla de Guadalcanal en la lucha por el Gran Maestrazgo de Santiago, otros por en la Guerra entre “La Beltraneja” e Isabel, otros en el conjunto de banderías entre nobles y otros, en fin, no opinan. Probablemente todos tienen razón (sobre todo los últimos).
Otro aspecto divertido (si no fuese para llorar) es ver cómo, medio milenio después, todavía hay historiadores que toman partido. "Casualmente" los extremeños por Cárdenas y los andaluces (a las tropas del duque se les llamaba “los sevillanos”) por Medina Sidonia. Da un poco de risa comprobar a dónde nos han llevado las autonomías.
(Continuará)
Canel.
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