martes, 12 de mayo de 2009

VICTORIA EN PORTUGAL (III)


En el marco de las guerras con Portugal, motivadas por la pretensión de Alfonso V de ser rey de Castilla por su matrimonio (1475) con la princesa Juana “La Beltraneja”, en febrero de 1479 se produce una invasión del ejército portugués, a las órdenes del obispo de Évora, don García de Meneses, hombre soberbio y terrible, que trataba de unirse a los beltranejistas castellanos.


Mientras, en España, D. Alonso de Monroy, de profesión pesado, insurrecto y rebelde, además de máximo jerarca civil (clavero) de la Orden de Alcántara y más tarde Gran Maestre, se aliaba con la condesa de Medellín, doña Beatriz Pacheco, mujer varonil y dominante (no quiero haceros más lío, pero la pájara esta era hermanastra del Portocarrero, yerno de Alonso de Cárdenas), ofreciéndose ambos con sus castillos y tropas al rey Alfonso V de Portugal.


El obispo luso pretende operar para que sus tropas lleguen a tomar contacto con las de la condesa, que controlaba Medellín, mientras que el clavero Monroy, tras algunas derrotas menores ante otro Cárdenas, Rodrigo, no se atreve a salir de Mérida manteniéndose acuartelado en la ciudad. Pero Alonso de Cárdenas procura evitar que se unan portugueses y españoles y va hacia Mérida plantándose en la Albuera (o Albuhera, que es el actualmente llamado embalse romano de Proserpina), por donde pasarían los portugueses.


En estas circunstancias se produce el choque de las tropas de Cárdenas con las portuguesas. El resultado fue apabullantemente favorable al castellano que tomó nada menos que 10 banderas lusas. Parece que el desarrollo fue aún el de las batallas medievales tradicionales, con cada uno de los ejércitos dividido en 3 cuerpos, ocupando la infantería el centro.

El propio obispo García Meneses fue apresado, pero sobornó a un escudero y ambos huyeron. No quiero dejar de decir que en esta batalla los españoles casi doblaban en número a los portugueses y aliados.


Lo mejor es que Alonso no se comportó como un general que observa la batalla desde retaguardia, sino que peleó en primera fila con gran valentía y denodado esfuerzo, de lo que da fe nada menos que Gonzalo Fernández de Córdoba, el futuro Gran Capitán, que mandaba en esa ocasión una compañía de 120 hombres y que dijo de Alonso “que siempre le había visto en el frente”, de lo cual estaba seguro “por el esplendor de su armadura”.


La batalla de Albuera fue definitiva para liquidar las aspiraciones de Alfonso V. En realidad las hostilidades no cesaron hasta el mes de septiembre (recordemos que la batalla había sido en febrero), pero los lusitanos y sus aliados no volvieron a levantar cabeza desde entonces.


Hay que hacer notar que hubo otra batalla de Albuera en la época de la guerra contra los franceses (en 1811). Curiosamente también nos afecta pues en ella participó como artillero 1º un soldado alistado en la 3ª Compañía de la 2ª Brigada del 3º Regimiento, llamado (el artillero, no el regimiento) Miguel de Cárdenas.


Y aún algo más. Como a esta batalla de la Albuera también se le puede llamar batalla de la Albuhera, muchos historiadores incultos (o sea, la mayoría) la denominan batalla de la Albufera. Es, sin duda, un error gordo.


En próximos capítulos veremos que Alonso, algo más de un año antes, había contraído una deuda con los Reyes Católicos de tres "quentos" (que es como se llamaban entonces los millones) anuales de maravedíes para colaborar en el mantenimiento de la frontera de Granada. Bueno, pues en premio por esta victoria los Reyes Católicos le condonaron esta obligación. O sea que, en realidad, sólo pagó un año.

A quienes tengan algún interés por las biografías de tipos curiosos, aconsejo la de los “socios” de Alfonso V El obispo de Évora, la condesa de Medellín y Alfonso de Monroy. Son 3 vidas sorprendentes.

(Continuará).

Canel.


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