jueves, 14 de mayo de 2009

ALONSO: EL RECONQUISTADOR

La población de Zahara había sido reconquistada en 1407, pero en 1481 la morisma la volvió a tomar. Los Reyes Católicos, a quienes la pérdida de esta plaza abrió los ojos con respecto a la urgencia de terminar cuanto antes con la presencia arabesca en la península, reorganizaron la línea de contacto con los muslimes poniendo como frontero (jefe de la frontera) en Écija a D. Alonso de Cárdenas.

La designación tenía mucho mérito porque el nombramiento para cualquier cargo de cualquier noble, aparejaba el descontento de los no nombrados y, en consecuencia, la enemistad con los reyes. Así que los agraciados con algún cargo de compromiso eran, sin duda, personas de auténtica confianza de los Reyes.

En septiembre de 1482 la Corona, en una nueva muestra de esa confianza en D. Alonso, amplía sus responsabilidades y le hace Capitán General de toda la línea fronteriza correspondiente al Arzobispado de Sevilla y al Obispado de Cádiz.

En marzo de 1483, D. Alonso, agrupando a su alrededor a lo más granado (y perdón por la cursilada) de la nobleza instalada en la frontera, decidió, hacer una incursión en territorio musulmán. El marqués de Cádiz propuso el plan de atacar algunas poblaciones de los alrededores de Antequera, mientras que Cárdenas, que era el que mandaba, desechó esa idea e impuso la penetración por la comarca de la Axarquía.
La Axarquía (pronúnciese Ajarquía, como México o Texas; nunca Aksarquía), es una comarca andaluza como de unos 1.000 kms/2, que se extiende al este de la provincia de Málaga, entre la capital y el límite con la actual provincia de Granada. Curiosidad: el increíble gentilicio de Axarquía es ajárquico.

En fin. Seré breve diciendo que la batalla, decidida por Alonso y dirigida por él, fue un estrepitoso fracaso de resultados espeluznantes. Los “nuestros” se metieron entre breñas y desfiladeros y, desde lo alto, los musulmanes les asaetearon y apedrearon inclementes, tanto al inicio de la operación como en su retirada a las 48 horas. La broma de Alonsito costó, según admitieron las propias fuentes cristianas, 1.500 prisionero y 800 fiambres, entre estos últimos nada menos que los 3 hermanos, ¡los 3 hermanos!, del marqués de Cádiz y el alférez de la Orden de Santiago que, claro, perdió el pendón a manos de los sarracenos. En la zona aún hay un alto que se llama “Cerro de la Matanza” aludiendo a este episodio.

En abril de 1483, sólo un mes después del cruento descalabro, las tropas mahometanas son derrotadas en Lucena, cayendo prisionero nada menos que el rey sarraceno Boabdil. Este ofrece al rey Fernando parte de su reino (la que controlaban sus `propio enemigos morunos), el vasallaje del reino de Granada a la corona castellana, la liberación de 300 cristianos prisioneros (a elegir por D. Fernando), la entrega en rehenes de 12 mancebos, hijos de primates musulmanes (entre ellos su propio hijo Ahmed) y otras cesiones.

El rey Fernando aceptó el ofrecimiento del granadino, aunque mejorándolo sustancialmente. Lo curioso es que al recibir la oferta de Boabdil el monarca sometió a sus nobles la posibilidad de aceptar o no este compromiso. Bueno, pues de todos los nobles preguntados, el único “listo” que se opuso al negocio (que a la larga fue ventajosísimo) fue D. Alonso.

Bueno, pues tras de la carnicería de la Axarquía (marzo de 1483) y de la metedura de pata del pacto con Boabdil (abril de 1483), todo parecía indicar que Alonso caería en desgracia ¿No? Pues no. A pesar de lo difícil que era para los reyes elegir a los nobles para sus cargos de confianza, el 22 de diciembre de 1483, ratifican desde Vitoria a Alonso como Capitán General de la frontera.

Por lo demás Alonso participó en gran cantidad de operaciones militares exitosas, desde el inicio de la llamada Guerra de Granada hasta la toma definitiva de esa ciudad. Le podemos ver al mando de sus caballeros santiaguistas en las tomas de Alhama (1482), Cártama (1485), Ronda (1485), Vélez Málaga (1487), Málaga (1487), en la captura de la comitiva de Fátima (1487), en las reconquistas de Guadix y Baza (1489) y unas cuantas más.

Pero don Alonso de Cárdenas, Gran Maestre de la Orden de Santiago, vivirá su momento máximo de gloria el día 2 de enero de 1492, cuando entra en Granada acompañando a los Reyes Católico. Al llegar la comitiva cristiana a la Torre de la Vela, en la Alhambra, ya está enhiesta la cruz que, como se recordará (o, al menos, un Cárdenas debería recordar) había mandado plantar en el adarve D. Gutierre de Cárdenas la noche anterior. Entonces, la misma reina decide que a la derecha del signo de Cristo deberá ondear el pendón de la Orden de Santiago; a su izquierda se enarbolará el pendón y bandera de Castilla.

Como recompensa por sus serviciosen en la toma de Granada los Reyes otorgaron a Cárdenas, para sí y para su descendencia, el pueblo de Gérgal y el condado y señorío sobre la villa de la Puebla (Badajoz), que desde entonces es conocida como la Puebla del Maestre.

(Continuará)

Canel

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