domingo, 25 de enero de 2009

GUADALUPE

María Guadalupe de Lencastre y Cárdenas fue una mujer singular. Desde el punto de vista intelectual es, probablemente, la cima de nuestra familia, pero por diversas razones su persona no es demasiado conocida.

Guadalupe nació en 1630 en la localidad portuguesa de Azeitao (que hoy es un barrio de Setúbal). Su padre era Jorge de Lencastre y su madre Ana María Manrique de Cárdenas y Lara. El apellido Lencastre (o Alencastre) era la forma burda en que en la península ibérica pronunciábamos el apellido británico Lancaster. Así que, en realidad, esta señora se llamaba Guadalupe Lancaster y Cárdenas, lo que me parece precioso. Además, la relación de títulos de los que disponía, y de la que os hago gracia, era apabullante.

Pero traigo aquí a Guadalupe no por su fenomenal abolengo, sino por pertenecer al mundo de la cultura.

Era experta en historia religiosa y sacra, para lo que necesitó tener profundos conocimientos de hebreo, griego y latín. A estos saberes lingüsticos habría que añadir los de francés, inglés, portugués y castellano, que era su idioma habitual.

Era pintora y escritora, decorando alguno de sus escritos con miniaturas suyas. Es difícil localizar su obra pictórica, aunque parece que existe un cuadro suyo en la Catedral de Badajoz donde, tal vez, es la autora de alguna casa de alguno de los retablos del templo.

También cuesta encontrar obras literarias suyas. Para quien tenga interés diré que en la Revista "Monasterio de Guadalupe", entre los años 53 y 54, Gervasio Velo Nieto publicó una serie artículos sobre la escritora y su obra.

Se conoce buena parte de la correpondencia que mantuvo con el famoso italiano, Padre Kino, jesuita fundador de muchas misiones en Sonora, Baja Califonia y Arizona, que parece haber sido financiado por Guadalupe.

Sor Juana Inés de la Cruz sabía bien de ella, pues en su primer libro, que se llama (aguanta) "INUNDACIÓN CASTÁLIDA DE LA ÚNICA POETISA, MUSA DÉZIMA, SOROR JUANA INÉS DE LA CRUZ...", etcétera (porque es larguísimo), la dedica un romance de nada menos que 200 versos y que lleva el vertiginoso título de "APLAUDE LO MISMO QUE LA FAMA EN LA SABIDURÍA SIN PAR DE LA SEÑORA DOÑA MARÍA GUADALUPE ALENCASTRE, LA ÚNICA MARAVILLA DE NUESTROS SIGLOS".

Aunque residió habitualmente en Madrid, Guadalupe vivió unos cuantos años de su vida en Portugal, a donde hubo de desplazarse porque la corona lusa le concedió el título de Duquesa de Aveiro con la condición de que pasase a su tierra y prestase vasallaje al rey portugués.

Sin embargo, para su muerte en 1715 (tenía, por tanto, 85 años) había regresado a Madrid. Está enterrada en el Monasterio de Guadalupe, donde se puede ver su tumba, junto a la de su marido D. Manuel Ponce de León, Duque de Arcos, en la llamada capilla de los Siete Altares.

Canel.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Además de ser su marido Duque de Arcos y Conde de Bailén, era tambien ¡MARQUES DE ZARA ! Qué suerte para Dª Guadalupe,estaría siempre a la ultima moda y sería parientede de Amancio Ortega. Son bromas... besos