Bueno. Pues estábamos en que Luisa era una jovencita como de 11 años, riquísima, sin más cuidados que los que le proporcionaban sus servidores y, en muy pocos años, casadera.
La Éboli, necesitaba importante cantidades de dinero, más que por otra cosa, porque era lo que se dice una manirrota incapaz de controlarse, así que vio en la boda de su segundo hijo con nuestra Luisa la forma de escapar de sus crecientes necesidades, pues la niña era titular de uno de los mayorazgos más poderosos de España.
La princesa tuerta puso en marcha toda su capacidad de intriga y, sobornando a los servidores de la casa de Cárdenas (Gregorio Marañón cita a "los criados de la casa", pero es evidente que debe referirse a ellos en sentido amplio, pues era ineludible incluir entre los tales al tutor legal de Luisa), maniobró hasta conseguir la boda.
Boda que se produjo en 1579, sin el pleno consentimiento de Luisa y cuando ella andaba por unos magníficos 18 años. El novio, recuerdo que era Diego, Duque de Francavilla, subió al tálamo nupcial sin haber llegado a cumplir aún los 14 años. Observe el lector atento que los manejos de la Éboli para biencasar a su hijo debieron iniciarse en fechas en las que, ni por asomo, podría saber el chaval todavía lo que quería decir la palabra fertilidad.
El matrimonio, en palabras otra vez de Marañón, se había llevado a cabo "sin amor y por travesura" y, para remate de tan edificante panorama, Francavilla debió dar bastante mala vida a su esposa. El propio Don Diego decía que "no la hablaba ni la quería ver el rostro y la amenazaba con una daga o cuchillo".
¿Amenazar a Luisa? Si, sí... La tía se escapó de casa y se refugió en el convento de la Concepción Jerónima que, por entonces, estaba junto a la madrileña Plaza de la Cebada. No nos quedemos sin valorar bien este hecho: no sólo es que una mujer casada se escapa de su casa hace nada menos que 4 siglos, es que su suegra era la mujer más influyente de todo el imperio.
Las monjas jerónimas quisieron, en principio, convencer a Luisa para que volviese al hogar conyugal, pero la malmaridada se mostró irreductible. Se decía de ella que afirmaba que "no era casada, ni tenía marido: que aquel que le daban por marido no era hombre, ni ella se tenía por casada con él y así cosas a este propósito que todas no huelen bien".
Luisa pleiteó para conseguir la nulidad matrimonial y la logró un par de años después de su boda. Pero en ese tiempo, durante el cual permaneció "refugiada", como digo, en el Convento de la Concepción Jerónima, escandalizó a los mentideros de Madrid y a las monjas que la tenían recogida por sus escapadas nocturnas y sus lances amorosos de los que, como siempre (y no es por defenderla, aunque sea una Cárdenas) había más de fantasía que de realidad.
Tras la separación, Francavilla volvió a casar con Ana Sarmiento de Villallandro y, cuando quedó viudo de esta señora, matrimonió de nuevo con la hermana de la difunta, Marina.
Luisa, por su parte, también contrajo nuevas nupcias; ahora con Pedro Ramírez de Arellano, que era Conde.
Y, por último, al pasar D. Pedro al otro mundo, no quedó satisfecha Luisa y celebró un nuevo connubio, esta vez con Don Filiberto Manuel de Este, que era Marqués. Cuento este último enlace con ciertas reservas porque no lo he visto demasiado por los papeles, pero lo cuento sobre todo porque la sabiduría popular después del último casorio de Luisa, dijo de ella que había sido Marquesa de Este, Condesa de Aquel y Duquesa del Otro. Yo creo que es mentira, pero está bien traído.
Canel.
9 comentarios:
Muy entretenido Canel.
Y qué bien que abras una etiqueta de Mujeres Cárdenas... que hasta ahora hemos estado poco representadas en las historias de la familia.
Muy entretenido Canel.
Y qué bien que abras una etiqueta de Mujeres Cárdenas... que hasta ahora hemos estado poco representadas en las historias de la familia.
Aplaudo la idea de Canel de hablar de nosotras, las chavalas Cárdenas, y la doble felicitación de Marta.
Se ve que las Luisas son guerreras y de armas tomar!!.
Besos para todos
Elenitaza
Canel:
Prometiste, y espero que ahora sea la ocasion, de que hablarias de la Loca del Sacramento. Creo que pocos Cardenas conocen su historia, y creo que debe ser difundida. Incluso podriamos hacer un dia una visita a su tumba...Ahi te lo dejo, para que lo organices, o que alguien lo organice.
Abrazos
Javi
Estoy de acuerdo en que se abra una sección de "Mujeres Cárdenas", siempre que se abra otra de "Hombres Cárdenas", no sea que se enteren en el Ministerio de Igualdad y nos echen los perros.
Mantengo mi promesa de dedicarle un buen rato a La Loca del Sacramento.
Pero dadme un poquitín de tiempo porque es algo complicado.
Chipi y Pili que se pongan en marcha para organizar el viaje a la tumba de Dª Teresa en Torrijos. Deseablemente debería incluirse en la gira una visita a la capilla de Don Gutierre de Cárdenas en la Catedral de Toledo.
Magnífica idea.
Canel.
No sé muy bien por qué no me ha salido mi comentario del otro día.
Javier, estoy con lo de La Loca del Sacramento, pero es un poquito complicado lo que quiero hacer. Dame un tiempecito y cumpliré mi palara
De lo que no hay duda es de que el viaje que sugieres puede ser apetecible: Maqueda (con su castillo), Torrijos (con Teresa Henríquez) y Toledo (con la capilla de D. Gutierre en la catedral).
¡Hale!, pues que se pongan a ello Chipi y Pili ¿No?
Canel.
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Muchas gracias por contarnos estas historias tan geniales. Me lo estoy pasando pipa.
Besos. Tere
Canel
Inmediatamente organizo un autobús a Torrijos. Creo que la mejor época sería abril, los días son más largos, hace menos frío y para entonces ya sabremos todos la historia de "La Loca del Sacramento". ¿Os parece un sábado?
Chipi
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