Mujeres Cárdenas ha habido muchas y de casi todas se puede hablar bien. Pero lo que me propongo ahora no es hablar de ellas bien o mal, sino darlas a conocer. Ya veréis cómo, en unos pocos días, terminan apareciendo 10 ó 12 personajes que tuvieron su influencia en la historia.
Ahí va una.
Luisa de Cárdenas era hija de D. Bernardino de Cárdenas; un personaje de novela, estrafalario, generoso, mundano y, tal vez, un poco orate. Se sabe de él que siendo un caballero y, además, multimillonario, participó en una operación naval para liberar a la isla de Malta (por entonces propiedad de la Orden de ídem) del cerco que estaba sufriendo por los turcos.
Naturalmente que un pollo así no podía faltar en la jornada de Lepanto, de forma que asitió a ella y allí le encargaron, como capitán de una compañía de mar, la defensa de la popa nada menos que de la galera Real (aquella en la que navegaba Don Juan de Austria) y, digno final para él, palmó de un tiro sarraceno que recibió en el pecho y que no llegó a atravesar su coraza. Pero por lo visto, el impacto de la munición contra su peto desplazó con tal violencia a nuestro hombre que el pobre cayó hacia atrás y, del mamporro, entregó el espíritu.
Fijaos qué expresión más bonita la que utiliza el cronista para expresar con majestuosa calma la naturalidad que ha de acompañar a la muerte heroica de un noble : dice que murió "haciendo lo que debía a la obligación en que nació". Para los no muy duchos en la retórica renacentista, aclararé que lo que se nos quiere decir es que Bernardino murió heroicamente que es como han de morir los que han nacido nobles, porque su propia nobleza les obliga a ese tipo de muerte (yo ya no sé si ha quedado más clarito lo del cronista o lo mío).
La muerte de Bernardino, como se puede ver en las diferentes historias, debió ser muy impactante en la Corte. Como anécdota diré que Alonso de Ercilla, en La Araucana, la principal obra en verso portuguesa, refleja también esta muerte desgraciada en la segunda parte del libro (la primera se escribió antes de la batalla de Lepanto).
Bueno, pues el asunto es que este hombre, mitad gamberro señorito mitad héroe, cuando dobló la servilleta en 1571 dejó huerfanita a la Luisa, de la que, os lo juro, no se me ha olvidado que es la protagonista de nuestra historia. Eso sí, el fiambre, a cambio de su repentino abandono de esta valle de lágrimas, dejó a su hija podridita de dinero.
Debía tener nuestra Luisa unos 11 años y, de forma tan luctuosa, por mor del disparo de arcabuz de un mohamed anónimo, se convirtió de buenas a primeras en la jovencita casadera más apetecible de Madrid.
Tan apetecible que vino a poner sus aurívoros ojos (bueno, sólo uno) en ella nada menos que ... ¡La princesa de Éboli". ¡Calma, calma! que no le dejáis a uno ni terminar... para su segundo hijo el Duque de Francavilla.
Habida cuenta de la hora que es, dejo aquí la narración y os prometo (a los que os interese esto, que entre tantos como somos alguno habrá) que mañana sigo.
Canel.
4 comentarios:
La verdad es que no tengo yo el corazón para muchos trotes, me llevado dos sustos: el primero cuando ceía que te habías olvidado del personaje del cuento y el segundo con el enamoramiento de la tía Luisa (este por lo menos lo has suavizado con tu aviso)
Muchas gracias Canel por hacernos pasar estos buenos ratos ( ya te diré donde tienes que pagarme la comida)
Hola Canel, no sé si se trata de una errata o no, pero tenía entendido que Alonso de Ercilla y Zúñiga era español y no portugués (en todo caso, ambos súbditos de Felipe II por aquel entonces). No hubiera dicho nada al respecto si no hubiera sido porque en el colegio hice un trabajo bastante largo sobre la Araucana y porque al lado de la casa mi abuela en Bilbao hay una estatua dedicada en su honor.
¡Gracias por escribir estas cosas! ¡No sabes lo que aprende uno!
Un abrazo
Borja (2.1.6.1) (ex BCA)
No, Borja, no es una errata; es un error intolerable (para vosotros) e incomprensible (para mí).
Casi seguro que es un quid pro quo que ha llevado a mi poco lúcida cabeza a confundir "Os Luisiadas" con "La Araucana". Lo siento.
De todas formas, donde aperece la batalla de Lepanto es en esa obra escrita en indubitable castellano por Alonso de Ercilla, que se llama "La Araucana".
Créeme si te digo que yo soy uno de los pocos terrícolas que ha tenido los bemoles de leerse ese pedrusco.
Pero ¿cómo es posible que algo dedicado a la conquista de Chile cuente una batalla que tuvo lugar en el Mediterráneo? Pues porque el protagonista traba amistad con un mago indígena que le hace "despegar" de la Tierra permitiéndoe ver, con todo detalle, lo que está pasando en otros lugares del planeta.
Gracias y perdón de nuevo.
Canel.
NOTA: Aquel whisky "Doble V" que me dieron Chipi, Pili y Blanca en GOMARES el pasado mes de septiembre, empieza a pasar factura.
Para Canel:
Canel tienes toda la razon en quejarte de la porqueria imbebible que te dieron en Gomares,que no puede llamarse whisky ni nada parecido.
Pero no te preocupes. Estoy ahora en Mexico y te prometo, solemnemente, con todo el blog por testigo, que, de este viaje llevare una buena botella que te estara esperando en Gomares este verano.(Y digo llevare para que salda mas barato en el Duty Free).
Si hubieras venido por el barco...alli si que tengo buenos whiskies, tanto blendeds como de malta, que en cualquier momento podras beberte.
Un fuerte abrazo.
Javi
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